jueves, 28 de febrero de 2013

Vuelve a cas apor mí - Capítulo 30



Vuelve a casa por mí
Capítulo 30

La insistente melodía de mi teléfono fue lo que me despertó aquella mañana, mucho más temprano de lo que a mí me hubiese gustado. Alcé a tientas uno de mis brazos y lo atrapé al que creía que era el cuarto timbrazo. Solté un ligero gruñido a modo de saludo y solo pude oír una tranquila risa al otro lado de la linea.

-Bueno, ya sé que no estás pasando precisamente tu mejor momento, pero tampoco es para que me saludes de ese modo, señorita Caitlin. -dijo una voz femenina que incluso en mi estado de semiinconsciente no tardé en verificar.

-¿Pay? ¿Eres tú? -inquirí mientras me pasaba la mano por la cara y bostezaba sin poderlo evitar.

-Vaya, parece que alguien no durmió anoche, ¿eh? -preguntó con un deje divertido, que me hizo confirmar de que se trataba de ella misma.

-Lo que yo haya dormido no tiene importancia, Pay,... Tengo que contarte lo que ha ocurrido estos,...

-¿Quieres hablarme sobre el accidente? -preguntó ella con la voz lejana, probablemente mirándose las uñas mientras hablaba conmigo. Dios, ¿no podía dejar de detestar a Justin por un solo segundo?- O ¿acaso por eso de la pérdida de memoria?

Se me cerraron lo ojos sin poderlo evitar.

-¿Cómo sabes sobre eso? Que yo sepa nadie que,...

-No te compliques la vida, fue tu padre quién me contó todo cuando llamé ayer a tu casa.

Abrí los ojos de golpe, ¿Payton había llamado ayer a mi casa?

-¿Donde estás? -inquirí recordando el día que era.

-Me alegra que me hagas esa pregunta -dijo con un considerable mejor tono, era obvio que le encantaba que le siguiera la corriente- Pues verás, ahora misma estoy en un estúpido avión, en el que he tenido que aguantar como dos horas y media, pero me alegra contarte que ya solo me queda una hora para estar en el aeropuerto, por lo que en hora y media me tendrás allí, ¿no estas emocionada?

Soltó aquello último en un pequeño grito por lo que no pude evitar reírme al pensar en la pobre persona que le hubiese tocado a su lado en los asientos.

-¿En serio ha sido tan malo el viaje? -le pregunté mientras me desperezaba y conseguía al fin levantarme. Conseguí ponerme la bata, con el móvil aún en las manos.

-Aaaah, no del todo, en el aeropuerto unos chicos se acercaron a ligar conmigo, ya sabes lo normal -solté una pequeña risa- y mantenía la esperanza de que me acabasen acompañando en el avión, pero al parecer eran ingleses, y volvían a casa, así que,...

-Lo lamento,... -murmuré sin sentirlo realmente. Payton era rubia, de ojos claros, y lo que muchos chicos consideraban como “despampanante”; no tenía problemas en encontrar lo que a ella le gustaba denominar como “novios en potencia”

-No llores por mí, ya que lo único que me ha mantenido en pie desde esta madrugada ha sido la fiesta de esta noche. ¡Me debe una noche perfecta, señorita Beadles! -objetó ella de repente, asustando probablemente a su compañero de asiento de nuevo.

-¿Que he hecho ahora? -inquirí indignada mientras buscaba a ciegas unas botas de estar por casa dentro de mi armario.

-Nada por el momento, pero algo me dice que voy a tener que estar viendo como el señor y la futura señora Bieber se comen con la mirada esta noche -aventuró ella tranquilamente, pude adivinar una sonrisa astuta en sus labios.

-No creo que seas muy consciente de lo que le ha pasado a Justin si de verdad crees que puede pasar algo entre nosotros esta noche -le objeté sin ninguna sonrisa, aunque era evidente que yo también guardaba una pequeña esperanza, el asunto de Cameron ya me hacía ver que aquella noche sería realmente compleja.

-No exageres la situación, Cait, él es un chico, un idiota si me lo permites decir; pero eso, un chico. Y tú, según puedo imaginar, porque te recuerdo que ¡sigo sin saber como es tu vestido!...

-De verdad que me da lastima tu compañero de asiento,... -murmuré mientras ella seguía hablando.

-Oh, no te preocupes por él, está profundamente dormido a mi lado, en serio, creo que si el avión se estrellase él no se enteraría,... Y eso, lo que te decía, que estarás irresistible está noche, y más te vale que el vestido valga la pena, porque sino te juro que lo primero que hago al llegar es matarte por no haberme dejado que te comprase uno en...

-No te preocupes por eso, el vestido te encantara estoy segura de ello.

-Cariño, te voy dejando ya, que la azafata me está mirando con una cara que,... bueno, dentro de un rato la veo, señorita -comentó a modo de despedida.

-Adiós, Pay.

Colgué con una ligera sonrisa. No iba a estar sola aquella noche pasara lo que pasara, tendría a Ashley y sobre todo, tendría a Payton.

-¿¡Caitlin?! -gritó mi hermano entrando de sopetón en mi habitación, me llevé una mano al corazón, debido al susto que me había dado.

-Dios, Chris, no vuelvas a entrar así ¿vale? -inquirí acercándome a él.

Miró de un lado a otro, como si se hubiese dado cuenta de lo que acababa de hacer, pero no tardó en volver a lucir alterado. Levantó las dos perchas que llevaba consigo, de las cuales colgaban dos trajes de distintos colores, uno de un tono marrón claro y otro de un negro azulado.

-Elige -me pidió con la incognita asomando en sus ojos.

-¡Venga ya! ¿En serio estás preocupado por lo que ponerte esta noche? -pusó los ojos en blanco ante mi respuesta.

-Eso es que no me vas ayudar, ¿no? -inquirió mientras hacía el intento de marcharse.

-Eh, eh -le atrapé por uno de los brazos antes de que se traspasara la puerta, y le señalé con la cabeza a los trajes, por lo que volvió a alzarlos de nuevo. La decisión era tan obvia, que no veía como él había sido capaz de dudar, rodeé su cuello con la corbata del traje negro azulado.

-¿Estás segura? -me preguntó alzando una ceja.

-Desde luego, y ahora,... ¿me vas a decir si hay alguien rondando en la cabeza de mi hermanito o no? -quise saber mientras me reía ante la mueca que él puso.

-No voy a hablar de esas cosas contigo, Caitlin, así que ni lo pienses.

-¡Vamooos! Hace unos días no parecías tan emocionado con lo que pasara esta noche -le insistí con una mirada astuta.

-Bueno, hace unos días Lizzie no me había dicho que sí,...

-Así que se llama Lizzie,... -me abrazé a él de sopetón y le revolví su peinado rápidamente, solo llegué a oír como se quejaba y noté como intentaba librarse de mí.

-¡Suéltame!

-Mi hermanito,... ya es un chico mayor, ¡qué rápido crecen, dios! -exclame dándole un beso en la mejilla. La cara que me puso no tuvo desperdicio. Reí.

-¡Mamá, por favor, quitamela de encima! -para mi sorpresa mi madre si que andaba por el piso de arriba y no tardó mucho en venir a atender las suplicas de mi hermano.

-¿Puedo saber por qué son estas muestras tan repentinas de cariño? -preguntó ella con tono extrañado mientras Christian al fin conseguía escapar de mi agarre.

-Eso, Chris,... ¿se lo cuento? -le pregunté con una sonrisa cuando llegó al marco de la puerta, al lado de mamá.

-Bueno, quién sabe, quizá debería hablarle yo sobre lo de un tal Bieber,...

-¡Chris! -mi sonrisa se fue rápidamente.

-Ya me parecía a mí... -murmuró antes de marcharse.

Mamá me miró interrogante y yo solo le dediqué una mueca, no tenía ni idea de que podía decirle.

-Mejor no pregunto, ¿verdad? -inquirió, probablemente oliéndose de que iba todo el asunto.

-Sí, será mejor -le respondí con una ligera sonrisa mientras bajaba al piso de abajo.

Me acerqué a la puerta de mi armario, donde había dejado colgado en una bolsa de un dulce azul claro el vestido la noche anterior. Me acerqué el vestido, y me lo puse por encima, solo para hacerme una idea,...

Con la otra, en la que aún tenía mi teléfono, me metí en mis mensajes, para enviar uno nuevo.

¿Estas seguro de lo de esta noche?

Me quedé mirando el mensaje por unos segundos hasta que me atreví a pulsar el botón de enviar.

Sí.









CAPÍTULO 1

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Vuelve a casa por mí

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