viernes, 28 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 21





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ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Segunda Temporada
Capítulo 21



Un ruido bastante fuerte me despertó; desorientada, miré a mí alrededor, y observé como Christian recogía su mochila del suelo y la ponía en su regazo, me echó un ligero vistazo y sonrió con tristeza.

-Perdona, no quería despertarte –me susurró arrepentido, yo le negué lentamente con la cabeza.

-Soy yo quién tendría que darte las gracias, Chris –inquirí mientras me frotaba los ojos ligeramente adormilada, para intentar despejarme.

-Desde luego que no pensaba dejarte marchar sola a Atlanta –me aseguró con un ligero tono ofendido, como si ese hecho hubiera tenido que ser obvio para mí.

Había sido una sorpresa que mamá nos hubiera dado permiso. Probablemente se debía a la situación, yo no podía ser la única persona preocupada por Justin.

-¿Ha habido noticias? –le pregunté respirando hondo, Christian me negó con la cabeza incluso antes de que consiguiera terminar mi pregunta, cerré los ojos fuerza.

-¿Nada?

-Hace como diez minutos, llamé de nuevo a Pattie. No me lo ha cogido, como supondrás, pero al menos no estaba apagado y he podido dejarle un mensaje.

-Bueno, al menos, eso es algo –murmuré, mientras me recogía el pelo y me hacía una cola.

-Ya,...oye, Cait,... –me dijo, abriendo su mochila, y rebuscando en el interior de la misma.

-¿Sí? –inquirí mientras miraba por la ventana que tenía a mi lado, las nubes, esos gigantes trozos de algodón de azúcar blanco, parecía completamente indiferentes, en lo que a mí respectaba.

-¿Estás segura de lo que vas a hacer?

Le miré detenidamente de vuelta.

-¿A qué te refieres?

-A que Selena va a estar allí, –sonrió con ironía- a que la novia de Justin ya va a estar allí.

-¿Puedes no recordarme ese tipo de cosas? Cada día te pareces más a Payton, de verdad,...

La verdad era que por mucho que me lo dijeran, por mucho que a mí me doliera, no dejaban de tener razón, muy a mi pesar. Pero en ese momento, nada de eso importaba, en ese momento, lo único que importaba es que él estuviese bien, que no le hubiese ocurrido nada malo.

-Perdóname por preocuparme por ti –reclamó él, sacando la consola de la mochila, y poniéndose a jugar durante el resto del viaje.

La cosa no fue a mejor, ni mucho menos. Tuve a Christian sumamente callado a mi lado todo el tiempo; incluso cuando bajamos del avión y tomamos el taxi.

Sonreí con amargura a la visión que me otorgaba la ventana del taxi; las calles de Atlanta, tan reconocidas para mí. Mi sonrisa se ensanchó ligeramente cuando a mis ojos llegó la visión de la iglesia donde había conocido a Justin,...

Tenía ese recuerdo, grabado con suma claridad en mi mente.

***

Fue un domingo. El cielo amaneció nublado aquel día. No tenía muchas ganas de ir a la iglesia ese día, porque hacía muy poco tiempo que había pasado un buen resfriado, y aún me encontraba algo débil. Pero le había prometido a mamá que iría muchos días antes, por lo que me tragué mi debilidad; me vestí y me marché con ellos.

En el camino, la cosa no mejoró, un fuerte viento azotaba mi cabello sin poderlo evitar, y tenía la piel helada.

Cuando finalmente llegué a la iglesia, como diez minutos antes; corrí a los asientos, y me aovillé en mi misma, para intentar encontrar y salvaguardar un poco de mi propio calor corporal.

Ya había unas pocas personas cuando yo me senté. Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, mientras observaba como mi familia, llegaban hacia donde yo me encontraba. Mis padres se sentaron detrás de mí, Chris, que por entonces, era dos palmos más bajo que yo, se sentó a mi lado.

Mirando de reojo a mi hermano, que se entretenía mientras esperaba jugando, ya por aquel entonces, con la consola; descubrí unos ojos color miel observando hacia mi dirección, poco tiempo después descubriría que aparte de ese color miel, había unas pequeñas vetas verdes.

Esos pertenecían a un chico que se encontraba en una situación similar a la mía. Estaba sentado en los asientos, lado opuesto al que nosotros nos encontrábamos; rodeado de dos personas; un hombre grande, que parecía el típico grandullón bonachón que podrías encontrarte como guardaespaldas en una discoteca; y una mujer con una media melena castaña, que tendría como unos treinta y pocos años.

Esas dos personas, estaban sentados a su alrededor, hablando entre ellos, y no le prestaban atención.

Por lo que ese chico, continúo un buen rato mirando hacia nosotros, aunque sólo yo parecí darme cuenta. Era más alto que Chris, pero deduje que pese a todo sería algo más bajito que yo. Además era rubio, sumamente rubio, y su peinado me recordaba al que llevaban aquellos gemelos de “Zack y Cody: Hotel, dulce hotel”. Llevaba la sudadera azul de los Lakers, que le quedaba como dos tallas más grandes, por aquel entonces.


Cuando me miró detenidamente a los ojos, miré rápidamente hacia otra dirección; repentinamente azorada. Tenía el corazón a punto de salirse de mi pecho, y pude notar con facilidad un suave calor en mis mejillas.

Le eché una mirada de reojo segundos después, para observar como hablaba con la mujer que tenía a su lado, la cual deduje que sería su madre. Todo me pareció normal hasta que hizo un ligero movimiento con la cabeza hacia mi dirección y tanto la mujer, como el hombre miraron hacia nosotros.

-¿Los conoces? –preguntó mi madre, dándose cuenta de las miradas que nos dirigían, yo le negué con la cabeza, mientras mi hermano levantaba la suya y miraba también hacia el grupo en cuestión.

El primero en romper aquel curioso silencio, fue Justin; no dijo nada en especial, simplemente sonrió con tranquilidad hacia nosotros y soltó:

-Hola

Mi hermano fue quién le devolvió el saludo, pero yo fui consciente de que aquel “hola” estaba dirigido a mí.

Minutos después, cuando todos nos presentamos, con sonrisas cordiales, dijo aquella frase que hizo que mirase hacia otro lado, sumamente avergonzada, y que tuviese por primera vez, mariposas revoloteando en mi estómago.

“Tío, me he enamorado de tu hermana”

***

Suspiré y miré a Christian de nuevo, ya nos acercábamos al hospital; y por fin había guardado su consola en la mochila que llevaba.

-Lo siento –murmuré.

Él me miró extrañado, como si después de aquel largo rato de silencio, lo único que no se hubiera esperado fuesen unas disculpas.

-Por todo lo que está suponiendo el hecho de que esté enamorada de él –sus ojos brillaron, sorprendidos por aquellas palabras, sonreí- pero me ocurrió desde el primer momento Chris, no puedo imaginarme que ese sentimiento vaya a cambiar.

Alzó ligeramente las comisuras de sus labios.







sábado, 22 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 20













ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 20

Me estaba comenzando a desesperar. Esa no fue la única llamada que no me contestó. Mientras volvía a casa, lo intenté más de una vez; y siempre me ocurría lo mismo; estaba comenzado a odiar la estúpida voz que me recordaba  una y otra vez que no me cogía el teléfono.

Intenté decirme a mi misma que probablemente estuviera ocupado. Al fin y al cabo lo estaba llamando al teléfono privado, al que siempre llevaba con él; y me había asegurado de que no había vuelto a cambiar de número; por lo que solo me quedaba esa opción.

Cuando llegué a casa, intenté despejarme un rato, y con suerte encontré a Payton por el Chat.

-¿Va todo bien? –inquirió ella cuando conseguí conectar la cámara y me vio el rostro, ella era una de las pocas personas que podía saber como estaba solo con mirarme.

-Bueno, ya sabes todo lo que está pasando con Justin, ¿no? –evidentemente que lo sabía, había estado hablando con ella prácticamente todos los días; aunque tenía una opinión completamente contraria a la mía.

-Desde luego, sigo sin entender como puedes seguir enamorada de ese idiota –me reclamó mientras negaba con la cabeza, yo me reí.

-Y yo no puedo entender como sigues cabreada con él después de tanto tiempo –le comenté mientras cogía mi móvil y le echaba una ligera mirada para ver si tenía algún mensaje. Nada. Me mordí ligeramente el labio.

-Ese tipo de cosas no se pueden olvidar, te hizo daño, Caitlin; y todos aquellos que hagan daño a mis amigas son unos idiotas,... –se dio cuenta de que prácticamente no la estaba escuchando- y ahora, ¿Qué ha pasado? ¿Pasa de contestarte las llamadas?

No me sorprendió que lo adivinara tan rápidamente, le asentí con la cabeza.

-Lo que digo yo,...

-No es idiota, estará ocupado –inquirí soltando el teléfono. Payton sonrió a través de la pantalla.

-Claro, estará ocupado con su otra novia –sentí un ligero golpe en mi estómago al oír ese comentario.

-No digas esas cosas, no seas cruel con él,...

-No lo hago, intento hacerte saber mi opinión, ¿en serio nunca ha existido otro chico que te haya hecho olvidar a Justin?

Consideré la pregunta cerca de un minuto.

-Olvidarlo, olvidarlo, no.

-Bueno, pero habrá tenido que haber chicos importantes; he hablado con ese tal Cameron que estaba en nuestra clase, ¿no te gusta? Creía que sería tu tipo.

Intenté ordenar en mi cabeza todo lo que me estaba diciendo, hasta que conseguí divisar la solución a aquel puzzle.

-¡Espera! Tú le dijiste a Cam que me pidiese salir, ¿verdad? –le pregunté señalándola desde mi posición; Payton rió como si hubiera esperado que lo hubiese adivinado mucho antes.

-No le dije exactamente que te pidiese salir, le pregunte si de casualidad le gustabas a él, y él sencillamente me dijo que sí; si después te pidió una cita, eso fue todo cosa suya, que te quede claro,...

-Sí que me gusta Cam, pero no es lo mismo a lo que siento por él, que te quedé a ti bien claro,... Eres mi amiga, ¿no sé supone que las amigas quieren que seas feliz?

-Las amigas quieren aquello que te convenga, por tu bien...

-Justin ha cambiado, Pay, en serio,....

-¿Es por eso que ya ni contesta a tus llamadas? Cuando prácticamente ya debería estar en su casa.

-Payton,... –murmuré dolida.

-¡Está bien, Cait! Haremos una cosa, volveré este viernes, lo sabes, y según tú, Justin irá a la graduación, será tu acompañante –le asentí mientras hablaba- Entonces, solo te pediré una prueba, si lo que veo entonces me convence de que ha cambiado, de que ya no piensa hacerte daño, te prometo que dejaré de meterme con él, seré la dulzura personalizada y os dejaré vivir felices para siempre,...

Me reí ante el último comentario.

-Está bien, trato hecho, me voy a ir, nos vemos el viernes, ¿vale? –me despedí rápidamente antes de que pudiera ver el hecho de que seguía preocupada.

Cuando desconecté la conversación, me metí rápidamente en la página de noticias. Esto era una de las pequeñas ventajas/inconvenientes de que fuera Justin Bieber, tenías noticias suyas cada pocas horas.

Se me cortó la respiración cuando leí el titular de la primera que llegué a divisar; muy clara y concisa.

Nuevo accidente de tráfico para el famoso ídolo canadiense, Justin Bieber

La noticia era de apenas hacía unas horas; básicamente detallaba, un supuesto accidente que parecía haber tenido cerca de su casa con el coche, al parecer con Selena incluida.

No había detalles, no se sabía nada más, si alguno había resultado dañado. Absolutamente nada más.

¿Cómo demonios podía ser eso? Cuando precisamente necesitaba detalles de lo que había ocurrido,...

Todo aquello bien podía ser mentira, había ocurrido otras veces, casi siempre aparecían noticias falsas sobre él, que la gente se inventaba. Pero el hecho de que no me contestase a ninguna de mis llamadas, hacía que el dolor que había tenido en mi estómago, se trasladase lentamente hacia mi corazón. ¿Qué podía hacer si todo aquello era cierto?

-¡Christian! –le llamé, intentando controlar mi voz, mi hermano tardó como cinco minutos en aparecer, desesperada, directamente le pregunté- ¿sabes algo de Justin?

La mirada de mi hermano se volvió confusa.

-No, solo hace un día que se marchó, ¿por qué debería,...?

-Dame tu maldito teléfono Chris, ya –le exigí extendiendo mi mano, él se sacó el móvil del bolsillo de sus vaqueros nada más leer mi rostro.

Siempre tenía la posibilidad de que cogiera las llamadas de mi hermano, solo tenía esa pequeña esperanza de que se hubiera encontrado en situaciones donde no hubiera podido cogerme a mí precisamente, el teléfono.

Pero nada, la señal se volvió a perder. Lo intenté con el número de Pattie, lo intenté con el de Kenny, pero nada. Incluso hubiera intentado con el número de Selena, pero evidentemente, no lo tenía.

-¡Chicos! –nos llamó mamá desde el salón; ambos bajamos, yo quizá algo más lentamente, confundida, sin saber realmente que hacer con aquella situación.

Mi padre se encontraba sentado el sofá, y mi madre en el reposa brazos del mismo; mirando las noticias, mirando la noticia.

-Y ahora pasando a la noticia del día, tenemos el dato de que el reconocido cantante, Justin Bieber, ha sufrido un accidente de tráfico está misma mañana cuando iba en su coche cerca de su propio vecindario.

Por lo visto, la joven estrella iba, además, acompañado por su ya más que novia formal, Selena Gómez.

Se rumorea que probablemente la pareja, habría estado discutiendo; motivo por el cual, Bieber habría perdido el control del auto por unos segundos.
No sé sabe mucho más de lo sucedido, pero podemos decir que el accidente no podría haber pasado a asuntos mayores, pues de ser así nos hubiera llegado alguna confirmación de algún,...

Justin no contestaba, Pattie no contestaba, Kenny no contestaba,...

-Mamá, me voy a Atlanta,...







lunes, 17 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 19





ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí

Capítulo 19

Todos nos metimos en la casa poco segundos después de que el coche de Justin desapareciera de la carretera; probablemente yo fuera la única que se llevó esa última imagen con mal sabor de boca.

Antes de poder subir a mi habitación, Dolche me interceptó en el camino, arrimándose a mis pies soltaba unos trémulos ladridos, sonreí ligeramente mientras lo tomaba con una sola mano; aprovechando que era un perro pequeño y lo llevaba conmigo a la habitación; a la que ya se habría acostumbrado.

Probablemente ese fuera el motivo por el cual Justin me había regalado a Dolche, para que alguien más me hiciera sonreír mientras él no estaba.

Cuando abrí de nuevo la puerta de mi dormitorio tuve una ligera sensación de déjà-vu, al observar en mi cama una amplia caja. Aunque  esta a diferencia de la otra tenía un suave tono azul, no tenía agujeros en ella, y tenía el logo de gucci impreso en ella. Oh bien, cuando lo volviera a ver tendría un razonable motivo para matarlo por comprarme algo que probablemente sería carísimo.

Abrí la caja con rápidez, esperando cualquier cosa en ella. Por lo que solté un corto suspiro de sorpresa cuando descubrí el vestido que se encontraba en ella. Era de un blanco muy ligero, que casi podría haber pasado por beige, sin mangas, y tenía un hermoso escote corazón; además recogía la cintura con una fina tira de varios tonos más oscura, un poco más abajo del escote; cayendo después en un suave manto de gasa blanca la falda, que probablemente me llegaría hacia la mitad del muslo.

Sonreí. Poco más de lo que me había llegado la sudadera de Justin hacía unas semanas.

Cuando me liberé de mi pequeño shock por aquella hermosura carísima, me percaté de la nota que había debajo del mismo vestido. Solté el vestido a mi lado, y leí con avidez de nuevo, las palabras que él mismo había escrito. Seguía sin comprender como podía encontrar tiempo para todo.

Espero que hayas tardado un rato en encontrar esta nota, eso significaría que el vestido te ha encantado.
Sí, lo has adivinado, me ha costado lo suyo, sí lo has adivinado, no me ha importado nada. Solo quiero saber que amas ese vestido que tienes delante y que yo escogí pensando en ti.
Sí, admitiré que mi madre me ha echado una mano a la hora de escogerlo, es la mejor madre del mundo, ni siquiera me ha preguntado nada sobre nosotros, pese a que era consciente de que el vestido era para ti.
Supongo que tendré que decírselo tarde o temprano.
Olvidándonos de todo eso, si realmente te ha gustado, quiero que lo lleves el viernes, póntelo el viernes y tengo por seguro que la demás chicas no podrán hacer nada a tu lado. También sé que tendré que esquivar a más de un moscón; pero me arriesgaré.

Te veo dentro de cuatro días.
Te quiero, reina.

Casi se me vuelven a saltar las lágrimas al recordar que ya se había marchado y que no podría darle las gracias personalmente.

Guardé la nota en su sitio, y con sumo cuidado el vestido, cuando cerré la tapa, recordé que había olvidado de cerrar la puerta de mi habitación, por lo que eché una ligera mirada hacia ella, todo para darme cuenta de que no estaba completamente solo, pues tenía a Christian mirando lo que estaba haciendo con ojos ligeramente curiosos.

-Bonito vestido –alabó él apoyándose en el marco de la puerta.

-Gracias –murmuré de manera rutinaria- ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-Acabo de llegar –me miró de vuelta, repentinamente incómodo- ¿me vas a contar que esta pasando con Justin, Cait?

-¿A que te refieres con eso? –le pregunté, pues realmente lo que yo quería saber era que me estaba preguntando exactamente, antes de revelarle más de la cuenta.

-No sé, dímelo tú. Hace unas pocas semanas me pide que compre dos entradas para el baile de graduación del instituto, y esta mañana me pide que deje ese regalo en tu habitación cuando tú no estés,...

Por lo visto, el mismo Justin se había encargado de dejar a Dolche en mi habitación.

-¿Estáis saliendo de nuevo? –me inquirió mi hermano sacándome de mis pensamientos de golpe.

-Es una manera de verlo –le respondí mientras dejaba el vestido en una de las repisas más altas que había en mi armario. No pude verlo justo en ese momento pero pude oír el suspiro de frustración que soltó.

-Caitlin, por favor,... –me giré realmente sorprendida de aquellas palabras- ...no sigas con esa locura.

Me quedé estupefacta por unos largos segundos, mi mismo hermano, que tenía a Justin como objeto de su devoción, mi mismo hermano que hacía años había echo todo lo posible para que Justin y yo pudiéramos salir juntos, me estaba pidiendo que abandonara cualquier intento de volver a tomar esa relación.

-¿Me estás vacilando? –le pregunté, mientras él me dedicaba una mueca marcada por una ligera angustia- no puedo creerme que precisamente tú,...

-Escúchame, un momento, Cait –me interrumpió él- Entiende esto, ¿vale? Está bien, soy tu hermano pequeño, y en este tipo de cosas siempre he intentado meterme lo menos posible en lo que a ti respecta; y sí, también sé que trato a Justin como a un hermano mayor. Pero no quiero que volváis a estar juntos, todo eso no puede traer nada bueno,...

-¿Por qué? –le exigí en un susurro.

-Porque quiero verte feliz –explicó con una ligera sonrisa- Quiero a Justin, lo sabes, y desde luego que también te quiero a ti. Pero míralo de este modo, no sé que tipo de cosa habréis preparado, no sé que te habrá dicho él para convencerte, pero ahora está con Selena, con una actriz querida en Hollywood, no puede ocurrir nada bueno si de repente decide cortar con ella y empezar a salir contigo. ¿Qué crees que ocurrirá? ¿De verdad crees que los tabloides no se cebarán con vosotros como lo hacen con él y Selena? Las cosas eran muy diferentes, cuando hace unos años Justin solo estaba obteniendo el reconocimiento en ese mundo; ahora está inmerso en él. No quiero que nada de todo eso nos afecte, no quiero que nada de eso te afecte a ti.

-Christian, yo,... –intenté decir en un comienzo.

-Lo quieres, ¿en serio crees que no lo sé? Te oí llorar el otro día antes de que él apareciera, estuve allí cuando cortasteis la primera vez, y he visto como te has comportado con tus otros novios, ya he podido hacerme una idea –me explicó mientras se sentaba en mi cama. Yo no tardé en situarme a su lado.

-¿Desde cuando te has vuelto tan listo? –le pregunté con un ligero tono de burla, él se rió liberándose un poco de la tensión que le acompañaba en sus hombros.

-Eso es una indirecta de que no piensas hacer nada, ¿verdad? –quiso saber tomándome de la mano.

-Lo siento, pero ¿realmente crees que no hemos pensado ya durante días en todo lo que me has dicho? Y sí, parece una locura, pero queremos volver a intentarlo, volver a darnos una oportunidad,... –le expliqué mordiéndome ligeramente el labio.

-Me lo temía,... –murmuró él con una amplia sonrisa de rendición.

-Míralo de este modo, cuando intentabas que saliera con él hace unos años, me decías que querías que fuera como un hermano para ti; así que aún hay esperanzas de que eso ocurra –le dejé caer la indirecta segundos antes de que abriera la boca sorprendido y comenzara a negar rápidamente con la cabeza.

-¡Eso ya ni se te ocurra, ¿eh?! No quiero verte casada hasta por lo menos los veinticinco, ¿pero qué digo? Hasta los treinta por lo menos –me amenazó él mientras se marchaba indignado. Me reí cuando cerró la puerta a su paso. Por lo visto todo volvía a estar en su sitio.

La mañana siguiente salí de compras con Ashley, para intentar evadirme un poco del dilema que tenía en casa, encontrar unos zapatos acordes al vestido y de paso para ayudarle lo máximo posible en encontrar un vestido para ella.

Además, con respecto al viernes, tenía el incentivo añadido de que Payton volvería de su viaje para poder estar en la graduación.

Le conté toda la historia sobre Justin a Ashley mientras rebuscaba en la sección de zapatos; parecía que le iba a dar un ataque al corazón de lo emocionada que estaba; después de repetírselo varias veces parecía que todavía no era capaz de creérselo. Y me suplicó más que me pidió que llamase a Justin, para comprobarlo con sus propios oídos.

Me negué completamente, no dudaba de que él me cogería el teléfono, pero no quería hacerme a la idea de donde se encontraría en esos momentos, o poniéndome en lo peor, con quién. La cuestión fue, que Ashley y yo nos recorrimos todo el centro comercial, y después de insistirme durante horas, me replanteé a mi misma de que podría llamarle exclusivamente para saludar.

Por lo que sentadas en unas de las sillas de una pequeña cafetería, cogí mi móvil, busqué su número y le dí a la tecla de llamada. Tenía a Ashley pegada literalmente al lado del teléfono, y por consecuencia al lado de mi oído.

Un tono,....

Otro tono...

Y otro,...

Y otro,...

Ambas oímos lo mismo.

“El número al que llama no se encuentra disponible en estos momentos,...”

sábado, 15 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí -Capítulo 18




ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 18


-No quiero que te vayas -le volví a repetir por enésima vez; aún con mis brazos rodeando su cuello. Él sonrió y pasó su mano por dentro de mi camiseta, acariciando mi espalda desnuda; el tacto repentino de su piel me produjo un agradable escalofrío.
-Ni yo quiero irme; pero sabes que tengo que hacerlo,...
-Me encantaría que esto acabara pronto,... -le interrumpí en un susurro, claro que era consciente de que se tenía que marchar, claro que sabía con quién se acabaría viendo dentro de unas pocas horas.
Justin, simplemente había usado parte del tiempo que le  quedaba libre para intentar hacer las paces conmigo; y aunque lo había conseguido de la mejor manera posible, volvía a aparecer el problema de que volvía a ser la tercera en discordia en una relación.
Él tenía sus quejas con respecto a eso, pues para Justin la tercera en discordia ni siquiera era Selena; pues me había repetido varias veces que ya no sentía nada especial por ella. Para él, ahora solo estábamos de vuelta él y yo, y nadie más; la cuestión de Selena era algo que tarde o temprano desaparecería.
-No quiero que sufras,... -murmuró mientras yo apoyaba mi cabeza en su hombro. Las comisuras de mis labios se elevaron sin poderlo evitar; formando una triste sonrisa.
-No veo como vas a poder evitarlo,...estarás lejos, con ella, saliendo juntos,...
-Pero nada va a ser real, y lo sabes, Caitlin -noté como besaba ligeramente mi pelo.
-Nada para ti, pero ni siquiera sé si ella sigue sintiendo algo por ti, ¿qué te hace pensar que Selena te ha olvidado con tanta facilidad? Te recuerdo que hace nada me estaba mirando con recelo porque pensaba que yo había dormido contigo.
-¿Eso es lo que pasa? ¿Te asusta la idea de que vuelva a sentir algo por ella? -me preguntó, y noté una nota de burla en su voz, que a su vez me hizo preocuparme por si se tomaba todo aquello en broma.
-Básicamente, me asusta la idea de que la historia vuelva a repetirse...
Me apartó ligeramente para que pudiera verle a la cara.
-Caitlin, escúchame, volveré dentro de cuatro días, iremos juntos a la graduación, lo pasaremos genial; y después pasará lo que tenga que pasar con respecto a nosotros, no con respecto a ella. Le he explicado todo, y es consciente de que a partir de ahora tendremos que actuar, simplemente eso. Nada más acabar el verano, romperemos oficialmente y podré decirle al mundo entero que sigo enamorado de ti. Y por si también lo has pensado, me dará igual si a la gente le parece bien o mal que vuelva a salir contigo; porque eso es lo que yo quiero hacer; bueno,... -dudó durante unos segundos- ,...queremos, ¿verdad?
No le contesté, simplemente me limité a asentirle con la cabeza, notando las lagrimas quemando en mis ojos por salir, Justin susurró un ligero oh; antes de apretarme aun más fuerte entre sus brazos.
-No quiero verte llorar, de hecho, no quiero que llores, aunque yo no pueda verte -proclamó negando con la cabeza, apoyada en mi hombro.
-Cuídate, ¿vale? -le pedí separándonos de nuevo, me alzó una ceja, confundido- solo serán cuatro días; pero todos los días salen noticias sobre ti, y no siempre son buenas,... Así que, quédate en casa todo lo que puedas, sal con Selena lo mínimo posible, -sonrió- e intenta no meterte en líos hasta el viernes que viene.
-Vaaaaale, mamá -le hice una mueca, y él me beso en la nariz- cuando me vaya quiero que subas a tu cuarto; habrá un regalo para ti.
Me reí.
-No será otro perro, ¿verdad? Ya voy a tener suficiente con Dolche,...
-Noooo, es una sorpresa; le pedí a Christian que lo subiera a tu cuarto cuando bajaras.
Dudé unos segundos.
-¿Mi hermano lo sabe? ¿Se lo has contado?
-La verdad es que no, aunque probablemente ya se lo estará imaginando -comentó con una sonrisa mirando hacia la entrada principal de la casa.
En ese momento, estábamos en una de las esquinas de mi casa; ocultos y arropados bajo la sombra del gran sauce que tenían nuestros vecinos. Los chicos hacían rato que se habían marchado, despidiéndose antes de Justin.
Pattie había llamado hacía un rato para decirle que se pasaría a recogerle con Kenny, para que preparara las cosas que se había traído a mi casa y marcharse finalmente de nuevo a Atlanta.
De repente sonó una alarma, proveniente del bolsillo de la fina chaqueta que llevaba Justin, proveniente a su vez de su teléfono móvil.
Tenía que preparar sus cosas.
Me besó antes de que pudiera darme tiempo a decirle algo, me besó por todo el rostro hasta que consiguió que riera.
-Todo va a estar bien, Cait, ya lo verás -me dijo antes de darme un último abrazo, el más largo de todos.
Veinte minutos después, apareció Pattie con el coche, y Kenny efectivamente la acompañó.
Mis padres y mi hermano salieron también a despedirle; de hecho cuando miré a Chris de nuevo a los ojos, pude darme cuenta de que realmente sabía muchas más cosas de lo que nosotros podíamos haber llegado a imaginar.
Kenny metió su mochila, que era el único equipaje de mano que llevaba, en el maletero, mientras se despedía de nosotros.
Solo me dió un corto abrazo, como a todos; y no podía haberle pedido más, porque me hubiera puesto a llorar si hubiera hecho cualquier otra cosa más.
Se metió en el coche, con una mirada triste cruzando su rostro. No quería que se marchara del mismo modo en el que él me dejaba a mí. Cuando el coche arrancó y me echó una última mirada de reojo, le saqué la lengua, él sonrió y yo también.
Fue igual de triste que todas las veces que se había marchado, pero al menos me quedaba ese consuelo de que volvería el viernes de esa misma semana;... cuanto más pronto se fuera, más pronto volvería.
Además, aún tenía uno de sus regalos esperándome en mi habitación.




jueves, 13 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 17 (2º PARTE)




ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 17 (2ºPARTE)



-Estás loco... –le objeté negando lentamente con la cabeza.

-Estoy enamorado –me contradijo con una ligera sonrisa mientras formaba el contorno de mis labios con sus dedos.

-No me has dejado acabar –me quejé yo- Iba a decir que estás loco, sí realmente crees que voy a dejar que llegues tan lejos hoy.

Me besó de nuevo, borrando cualquier otra cosa que fuera a decirle, de mi cabeza. Y al principio fue suave y tierno, mientras las mariposas de mi estómago parecían que estaban haciendo una carrera para ver cual de ellas podía volar más rápido, pero cuando subió la intensidad y me acarició la espalda desnuda debajo de la camiseta, sonreí interiormente y le mordí el labio.

Ni siquiera se molestó en quejarse o en preguntarme el motivo, simplemente elevó la comisura de sus labios, y se lamió el ligero rojez que le había hecho en el labio inferior.

-Entenderé por eso último que al menos sí que pasará algún otro día –quiso saber volviendo a su posición anterior con un suspiro de resignación.

Ladeé la cabeza y le miré, sonreí.

-Yo nunca he dicho que no quiera hacerlo –le respondí del mismo modo en el que él me había respondido- solo, que hoy no vas a tener lo que quieres.

-Te quiero a ti –inquirió él mientras se frotaba los ojos. Noté como me cogía la mano por debajo de las sabanas, y formaba pequeños círculos en mi palma; enviándome pequeños escalofríos al mismo tiempo; reí entre dientes.

-Ya me tuviste una vez –le recordé.

-No me vale solo una vez –objetó mientras me volvía a mirar, le hice una mueca –no me mires así, soy un adolescente con las hormonas alteradas, como todos.

-Me alegra oír eso –le comenté mientras me acomodaba en su pecho, ciñó sus brazos a mí alrededor.

-¿Puedo yo hacer tratos también? –me preguntó pasados unos largos segundos.

Me reí con ganas.

-Claro, aunque ahora mismo me hago una idea de lo que se trata,...

-Tengo una canción –me interrumpió él- la he comenzado hace poco,....

-¿Y? ¿Cuál es el trato?

-El hecho es que es para ti –mi corazón se hinchó de felicidad al pensar que de nuevo estaba componiendo canciones por mí- y teniendo en cuenta de que eres la única chica que me ha herido el orgullo masculino, dos veces me gustaría resaltar,...

Sonreí.

-Me gustaría que todo pasara cuando finalmente consiguiera acabarla.

Me quedé callada durante poco más de un minuto; pensando seriamente en la propuesta; hasta que opté por la vía más fácil.

-¿Seré la primera en escucharla? –inquirí con un tono orgulloso.

-Desde luego –me respondió como si fuera algo obvio.

-¿Me cantas algo de lo que ya tienes? –le pregunté con la voz más tierna que pude poner.

-Desde luego que no –me respondió entre risas.

Le hice pucheros, a lo que él me respondió besando ligeramente mi frente, y comenzando a cantar los acordes de un melodía que nunca había oído antes; cuando quise darme cuenta ya me había quedado dormida.

Cuando volví a abrir los ojos, a la mañana siguiente fue porque Dolche se había despertado y me estaba lamiendo la cara, Justin no estaba allí conmigo.

Volví a mirar el reloj para darme cuenta de que eran casi las diez de la mañana. Saqué toda la fuerza de voluntad que tenía y me levanté, dejando atrás el sueño, el calor, y el olor de Justin. 

Me duché y me puse unos shorts vaqueros oscuros, una fina camiseta de manga corta azul y unas converse del mismo color. Mi pelo, habitualmente de un liso envidiable; tenía hoy un ligerísimo ondulado que rara vez le había visto de manera natural.

Bajé al piso de abajo oyendo el inconfundible sonido de jaleo en la cocina, propio de un montón de chicos rondando por allí. La cocina, conectada al salón; me permitió observar como mamá tenía que trabar con todos los chicos intentando hacerse un desayuno, y como Chris y Justin continuaban durmiendo en las camas-colchonetas que habían preparado en el salón. El rostro de Justin lucía tan en paz y tan relajado que no pude evitar sonreír.

-Caitlin, cariño, que alegría verte. Y que suerte has tenido, tú que has podido dormir en condiciones. He pasado prácticamente toda la noche en la habitación de al lado, para comprobar que no les ocurría nada,... -y papá se encontraba en esos momentos visitando a los abuelos, era por eso que nadie nos había molestado anoche.

-Sí, digamos que todos hemos tenido una noche inmemorable -le dije mientras volvía a coger el bol que dejé la noche anterior. Ryan me miró realmente extrañado- Mamá, tengo que contarte una cosa,...
 
-¿Sí? -preguntó mientras sacaba un par de tostadas de la tostadora.

-Verás. Anoche acogí un perrito; lo encontré cuando pasábamos al lado de la tienda de mascotas; regalaban una camada, y me dió mucha cosa no traerme a alguno -mamá me miró extrañada, como si no encajara en que momento había entrado yo al perro, sonreí- Cameron lo estuvo cuidando un poco de tiempo antes de traérmelo ayer por la noche, era un poco tarde,...

Con eso pareció conformarse, ya que sonrió y me pasó algo de comida, leyéndome el pensamiento.

-Está bien, pero bájalo, que quiero verlo. Hacía mucho que no teníamos mascota,...

Bajé a Dolche al piso de abajo con suma facilidad, pues el animal estaba muerto de hambre, y probablemente se olía que la iba a llevar hacia la comida.

Mamá se encargó de partir un poco de pan, después se dedicó a acariciar al perro mientras este comía con unas ganas admirables.

-Es una preciosidad, ¿como se llama? -fue Justin quién lo preguntó a mis espaldas; me giré para ver como entraba en la cocina, atrapaba una tostada y se la comía, Nolan gruñó en respuesta, al parecer era una de las suyas.

-Dolche -respondí como quién no quiso la cosa, Justin podía actuar con normalidad, así que yo no podía ser menos. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí -Capítulo 17




























ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 17


La casa se me presentó sumamente silenciosa mientras nos dirigimos hacía mi habitación; de hecho lo único que se podía oír unos ligeros ronquidos provenientes del salón. Me recordé a mí misma que mamá había optado por dormir en la pequeña habitación que teníamos en el piso de abajo; para así controlar a los chicos por si acababan montando jaleo incluso durante la noche.

Realmente no quería que lo hicieran; por mí y por Justin, todos podían dormir tranquilamente durante toda la noche. No nos haría gracia que mi madre se pusiera a buscar a Justin si no lo encontraba entre los demás chicos.

Cuando finalmente llegamos a mí habitación, abrí la puerta con sumo cuidado, y oí la risa de Justin detrás de mí.

-¿Por qué abres la puerta así? No creo que los chicos nos oigan desde aquí,...

-¿Te recuerdo que me has regalado un perro que ahora mismo también está durmiendo? –le inquirí mientras le hacía señas para que pasara.

Al final no me había llevado el bol, precisamente porque ahora tampoco quería despertar a Dolche.

Justin se paseó un corto rato por mi habitación, no tenía idea de que podía estar buscando hasta que se paró delante del corcho donde tenía colocadas diversas fotografías. Sonrió.

-Me alegro de que aún conserves nuestras fotos –me reveló. Ese era precisamente el motivo por el cual había conservado varias de esas fotos, porque eran nuestras fotos.

-Bueno, aún conservo otras cosas... La pulsera con tu nombre, tu camiseta de jockey,... –le recordé mientras me dirigía hacia el armario y me ponía a buscar un pijama.

No me respondió aquella vez, por lo que le eché una mirada desde donde me encontraba, estaba de rodillas encima de la cama, abriendo la ventana que tenía al lado. Cuando finalmente lo consiguió me volvió a mirar, no me atreví a preguntarle si tenía calor. La ligera luz de la luna le hizo un perfecto juego de claroscuro en su rostro cuando sonrió. En ese instante recordé que últimamente parecía capaz de leerme el pensamiento. Casi pude oír a mi corazón en ese momento, como el batir de alas de un pequeño colibrí, latiendo con rápidez.

-Y, ¿dormimos? –me preguntó mientras se metía en la cama; justo entonces pude volver a dirigir mi atención a seguir con la búsqueda de un pijama.

-Tengo que ponerme el pijama –le comenté como algo obvio.

-Uhmmm –se limitó a contestar, pero yo le volví a mirar y sonreí.

-Deja de pensar en eso –le exigí, el me devolvió la mirada sorprendido y fingiendo indignación.
-¿Dé que hablas? Yo no estaba pensando en eso –inquirió él sonriendo al final.

-Mentiroso, conozco tus “uhmmm” como la palma de mi mano –le respondí encontrando finalmente unos pantalones cortos decentes. Iba a optar por ponerme una ligera camiseta blanca cuando descubrí en una esquina del armario, precisamente, la camiseta de jockey de Justin. Sonreí; me quedaría a mi medida por aquel entonces.

Entré en el cuarto de baño sin decirle nada más, probablemente me hubiera pedido que me cambiara de ropa allí mismo, si por él fuera.
Intenté demorarme lo máximo que pude, para intentar tranquilizar a mi corazón lo máximo que pudiera. Pues no le ayudaba nada el hecho de que precisamente él me estuviera esperando en mi cama.

Pero ya no tenía nada más que hacer una vez me había cepillado los dientes, y el pelo.

Me eché una ligera mirada al espejo antes de salir, Ya casi no me acordaba del rostro de esa Caitlin que ahora me observaba. Tenía los ojos azules brillantes, y no me hizo falta preguntarme la razón de ello.

Nada más salir del cuarto de baño, me eché a reír. Justin se había metido debajo de las sabanas, totalmente.

-¿Se puede saber qué haces? –inquirí mientras acariciaba ligeramente a Dolche, que seguía plácidamente durmiendo en una de las esquinas del pequeño sofá de mi habitación.

-¿La tortuga? –me respondió con la voz ligeramente ahogada por las sabanas.

Me volví a reír mientras me acercaba a la cama, ya sin nervios; pues el hecho de no verle el rostro era mucho mejor para evitar que se me saliera el corazón del pecho.

Pero cuando me acerqué e intenté levantarle las sabanas, sacó un brazo y me atrapó por la mitad del muslo; empujándome, hasta que, gracias a que había conseguido levantar la sábana en el proceso, acabé con medio cuerpo pegado al suyo en la cama. Oí su risa.

-Creo que ahora eres incluso más niño que entonces –le comenté mientras me acomodaba la almohada, e intentaba disimular el pulso acelerado que ahora parecía latirme en lo oídos. Tenía el pelo aún más despeinado que antes; y me sorprendió a mi misma descubrir que también tenía los ojos brillantes, o quizás solo era cosa de la luz que entraba por la ventana.

-Bueno, me aburría de esperar –me echó una ligera mirada- Al parecer no me voy a poder poner esa camiseta otra vez.

-¿Por? –le pregunté mientras apretujaba las sabanas a nuestro alrededor.

Acercó su rostro al mío para poder susurrarme al oído:

-Porque ahora te queda demasiado bien.

Aprovecho la posición en la que se encontraba para ponerse encima de mí, apoyándose en sus brazos para que yo no tuviera que soportar nada de su peso.

-Así no creo que vayas a dormir –le objeté riendo, pero aún así parecía tener un hormigueo correteando por todo mi cuerpo, hasta las puntas de mis pies.

-¿Recuerdas la promesa que hemos hecho antes? –inquirió mientras se acercaba y me daba pequeños besos en el cuello; enviándome pequeños escalofríos al mismo tiempo.

-Desde luego –sonreí.

-¿Y recuerdas lo que me has dicho sobre esa pega? –preguntó, noté su sonrisa mientras me besaba, yo murmuré un corto aja antes de que él alzara ligeramente el rostro para mirarme a los ojos –pues bueno, yo nunca he prometido que al menos no fuera a intentarlo.

CAPÍTULO 1

CAPÍTULO 1
Vuelve a casa por mí

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