Vuelve a casa por mí
Capítulo 28
Temporada 2
No hizo nada de aquello. Simplemente, se apartó ligeramente de mi lado y como pudo consiguió abrir las sabanas. Me miró, enarqué una ceja, rió.
-No –me negué sin pensármelo más de dos segundos.
No me importaba el hecho de dormir con él, desde,... que demonios, estaba
deseando volver a dormir con él; desde la primera noche que habíamos compartido
una cama tenía el pequeño deseo en mi interior de estar así con él todas las
noches, pero no en ese momento; no cuando él seguía con la idea en la cabeza de
que su novia seguía siendo otra.
-Hubo una temporada en la que dormíamos juntos en la misma habitación,...
–objetó él ligeramente indignado por mi rechazo tan rotundo.
***
Sabía de sobra de lo que estaba hablando. Cuando había tenido que mudarse
a Atlanta con catorce años, estábamos precisamente en verano, y mis padres nos
habían dado permiso a Chris y a mí, para pasar con él las vacaciones. La
cuestión fue que ese verano, Justin sólo pudo valerse de la ayuda de Scooter,
por lo que todos tuvimos que repartirnos las habitaciones de la casa que tenía
él en ese momento.
Pude haber dormido en el cuarto de Pattie, eso era cierto. Pero llevaba años
compartiendo la habitación con mi hermano, por lo que me parecía raro dejar de
hacerlo incluso en ese momento; y evidentemente que Justin prefería mil veces
dormir en la habitación con su mejor amigo a hacerlo en la de su madre.
La historia era graciosa, porque debido al hecho de que éramos tres, nos
dieron la habitación más grande que había en la casa después de la de Scoot,
pero únicamente había dos camas en las habitaciones, por lo que estuvimos como
tres horas discutiendo entre nosotros que podíamos hacer. Justin tenía el sueño
pesado, pero mi hermano se movía mucho mientras dormía, por lo que compartir la
cama con él sería un verdadero fastidio. Podría haberme ofrecido a compartir la
cama sino me hubiese gustado Justin ya desde entonces, porque teniendo esa
edad, yo me sonrojaba fácilmente ante el simple pensamiento de pedírselo; además
él nunca lo propuso tampoco.
La solución la trajo Kenny media hora después de que nos rindiésemos en
nuestra discusión y pensásemos en la idea de sortear quién dormiría en el
suelo.
Nada más verlo entrar por la puerta y decir a modo de saludo que había
traído una cama hinchable, nos apresuramos todos a abrazarle desesperados.
Como era de esperar Justin me dejó a mí la cama normal y él se quedó con
la hinchable que colocaron en el amplio espacio que quedaba entre las otras
dos. Realmente me supo fatal aquello, porque nosotros éramos la visita, no él,
pero insistió tanto que supe que no tenía nada que hacer.
La noche cayó rápidamente y como yo esperaba mi hermano no tardó más de
diez minutos en dormirse una vez había apoyado su cabeza en la almohada. Pero
para mi sorpresa Justin seguía alterado por toda la historia de la mudanza y no
conseguía dormirse.
Me reí animadamente mientras le observaba dar patadas a las finas sabanas
que Pattie le había puesto en la cama, para quitárselas de encima. Soltó un
gruñido cuando consiguió liberarse.
-No le veo la gracia.
-Eso es porque no lo estás viendo desde aquí -objeté yo con una sonrisa
antes de bostezar.
-Mi madre cree que soy un crío –comentó él mientras echaba las sábanas al
suelo.
-Y lo eres, Justin –le recordé yo sin querer herirle de ninguna manera
posible. Me miró en el corto espacio que nos separaba y sentí un intenso calor
en mi cuerpo, sin embargo me arropé un poco más con la ligerísima sábana que
tenía, intentado cubrir algo del rubor de mi rostro, él me miró como si
estuviese loca, y yo no pude evitar soltar una pequeña mueca. Me apartó la
mirada, pero desde la vista de su perfil, pude ver como sonreía.
Su sonrisa no había cambiado nada en todos esos años.
***
-Eso era porque dormíamos en camas separadas,...
Me miró extrañado por unos segundos hasta que distinguí en sus ojos la
compresión, y supe que había recordado esa noche,...
La noche del último cumpleaños de Ryan,...
Probablemente esa podía definirse como la noche hermosa y al mismo tiempo,
extraña, que pude haber tenido en toda mi vida.
Hacía como cuatro meses que Justin y yo no nos habíamos visto, puesto que
nuestra situación desde que habíamos roto había hecho que las cosas se
complicarán a la hora de poder vernos. Yo sólo quería superar lo que había
ocurrido cuatro meses atrás; por lo que cuando llegó esa noche me replantee mil
y una vez si debía ir a la fiesta en la casa de Ryan.
Desde la primera copa de champagne que había probado en toda mi vida al
abrazo que Justin me había dado nada más llegar, recordaría esa noche, todos
los días de mi vida.
-Puede que no me creas, Caitlin, pero no me arrepiento de nada de lo que
hicimos aquella noche,...
Alcé la comisura de mis labios.
-Creo que el problema es ese, que te creo –dije a la vez que Justin
soltaba una mueca al oír un corto pitido, y se sacaba el iphone del bolsillo;
al parecer, un mensaje que no esperaba.
-No entiendo,... –murmuró negando ligeramente con la cabeza.
Murmuré un “¿qué ocurre?” sin poderlo evitar.
Justin despegó la mirada de su iphone y me miró extrañado.
-Es un mensaje,... de un tal Cameron,...






