Vuelve a casa por mí
Capítulo
30
La
insistente melodía de mi teléfono fue lo que me despertó aquella
mañana, mucho más temprano de lo que a mí me hubiese gustado. Alcé
a tientas uno de mis brazos y lo atrapé al que creía que era el
cuarto timbrazo. Solté un ligero gruñido a modo de saludo y solo
pude oír una tranquila risa al otro lado de la linea.
-Bueno,
ya sé que no estás pasando precisamente tu mejor momento, pero
tampoco es para que me saludes de ese modo, señorita Caitlin. -dijo
una voz femenina que incluso en mi estado de semiinconsciente no
tardé en verificar.
-¿Pay?
¿Eres tú? -inquirí mientras me pasaba la mano por la cara y
bostezaba sin poderlo evitar.
-Vaya,
parece que alguien no durmió anoche, ¿eh? -preguntó con un deje
divertido, que me hizo confirmar de que se trataba de ella misma.
-Lo
que yo haya dormido no tiene importancia, Pay,... Tengo que contarte
lo que ha ocurrido estos,...
-¿Quieres
hablarme sobre el accidente? -preguntó ella con la voz lejana,
probablemente mirándose las uñas mientras hablaba conmigo. Dios,
¿no podía dejar de detestar a Justin por un solo segundo?- O ¿acaso
por eso de la pérdida de memoria?
Se
me cerraron lo ojos sin poderlo evitar.
-¿Cómo
sabes sobre eso? Que yo sepa nadie que,...
-No
te compliques la vida, fue tu padre quién me contó todo cuando
llamé ayer a tu casa.
Abrí
los ojos de golpe, ¿Payton había llamado ayer a mi casa?
-¿Donde
estás? -inquirí recordando el día que era.
-Me
alegra que me hagas esa pregunta -dijo con un considerable mejor
tono, era obvio que le encantaba que le siguiera la corriente- Pues
verás, ahora misma estoy en un estúpido avión, en el que he tenido
que aguantar como dos horas y media, pero me alegra contarte que ya
solo me queda una hora para estar en el aeropuerto, por lo que en
hora y media me tendrás allí, ¿no estas emocionada?
Soltó
aquello último en un pequeño grito por lo que no pude evitar reírme
al pensar en la pobre persona que le hubiese tocado a su lado en los
asientos.
-¿En
serio ha sido tan malo el viaje? -le pregunté mientras me
desperezaba y conseguía al fin levantarme. Conseguí ponerme la
bata, con el móvil aún en las manos.
-Aaaah,
no del todo, en el aeropuerto unos chicos se acercaron a ligar
conmigo, ya sabes lo normal -solté una pequeña risa- y mantenía la
esperanza de que me acabasen acompañando en el avión, pero al
parecer eran ingleses, y volvían a casa, así que,...
-Lo
lamento,... -murmuré sin sentirlo realmente. Payton era rubia, de
ojos claros, y lo que muchos chicos consideraban como
“despampanante”; no tenía problemas en encontrar lo que a ella
le gustaba denominar como “novios en potencia”
-No
llores por mí, ya que lo único que me ha mantenido en pie desde
esta madrugada ha sido la fiesta de esta noche. ¡Me debe una noche
perfecta, señorita Beadles! -objetó ella de repente, asustando
probablemente a su compañero de asiento de nuevo.
-¿Que
he hecho ahora? -inquirí indignada mientras buscaba a ciegas unas
botas de estar por casa dentro de mi armario.
-Nada
por el momento, pero algo me dice que voy a tener que estar viendo
como el señor y la futura señora Bieber se comen con la mirada esta
noche -aventuró ella tranquilamente, pude adivinar una sonrisa
astuta en sus labios.
-No
creo que seas muy consciente de lo que le ha pasado a Justin si de
verdad crees que puede pasar algo entre nosotros esta noche -le
objeté sin ninguna sonrisa, aunque era evidente que yo también
guardaba una pequeña esperanza, el asunto de Cameron ya me hacía
ver que aquella noche sería realmente compleja.
-No
exageres la situación, Cait, él es un chico, un idiota si me lo
permites decir; pero eso, un chico. Y tú, según puedo imaginar,
porque te recuerdo que ¡sigo sin saber como es tu vestido!...
-De
verdad que me da lastima tu compañero de asiento,... -murmuré
mientras ella seguía hablando.
-Oh,
no te preocupes por él, está profundamente dormido a mi lado, en
serio, creo que si el avión se estrellase él no se enteraría,... Y
eso, lo que te decía, que estarás irresistible está noche, y más
te vale que el vestido valga la pena, porque sino te juro que lo
primero que hago al llegar es matarte por no haberme dejado que te
comprase uno en...
-No
te preocupes por eso, el vestido te encantara estoy segura de ello.
-Cariño,
te voy dejando ya, que la azafata me está mirando con una cara
que,... bueno, dentro de un rato la veo, señorita -comentó a modo
de despedida.
-Adiós,
Pay.
Colgué
con una ligera sonrisa. No iba a estar sola aquella noche pasara lo
que pasara, tendría a Ashley y sobre todo, tendría a Payton.
-¿¡Caitlin?!
-gritó mi hermano entrando de sopetón en mi habitación, me llevé
una mano al corazón, debido al susto que me había dado.
-Dios,
Chris, no vuelvas a entrar así ¿vale? -inquirí acercándome a él.
Miró
de un lado a otro, como si se hubiese dado cuenta de lo que acababa
de hacer, pero no tardó en volver a lucir alterado. Levantó las dos
perchas que llevaba consigo, de las cuales colgaban dos trajes de
distintos colores, uno de un tono marrón claro y otro de un negro
azulado.
-Elige
-me pidió con la incognita asomando en sus ojos.
-¡Venga
ya! ¿En serio estás preocupado por lo que ponerte esta noche? -pusó
los ojos en blanco ante mi respuesta.
-Eso
es que no me vas ayudar, ¿no? -inquirió mientras hacía el intento
de marcharse.
-Eh,
eh -le atrapé por uno de los brazos antes de que se traspasara la
puerta, y le señalé con la cabeza a los trajes, por lo que volvió
a alzarlos de nuevo. La decisión era tan obvia, que no veía como él
había sido capaz de dudar, rodeé su cuello con la corbata del traje
negro azulado.
-¿Estás
segura? -me preguntó alzando una ceja.
-Desde
luego, y ahora,... ¿me vas a decir si hay alguien rondando en la
cabeza de mi hermanito o no? -quise saber mientras me reía ante la
mueca que él puso.
-No
voy a hablar de esas cosas contigo, Caitlin, así que ni lo pienses.
-¡Vamooos!
Hace unos días no parecías tan emocionado con lo que pasara esta
noche -le insistí con una mirada astuta.
-Bueno,
hace unos días Lizzie no me había dicho que sí,...
-Así
que se llama Lizzie,... -me abrazé a él de sopetón y le revolví
su peinado rápidamente, solo llegué a oír como se quejaba y noté
como intentaba librarse de mí.
-¡Suéltame!
-Mi
hermanito,... ya es un chico mayor, ¡qué rápido crecen, dios!
-exclame dándole un beso en la mejilla. La cara que me puso no tuvo
desperdicio. Reí.
-¡Mamá,
por favor, quitamela de encima! -para mi sorpresa mi madre si que
andaba por el piso de arriba y no tardó mucho en venir a atender las
suplicas de mi hermano.
-¿Puedo
saber por qué son estas muestras tan repentinas de cariño?
-preguntó ella con tono extrañado mientras Christian al fin
conseguía escapar de mi agarre.
-Eso,
Chris,... ¿se lo cuento? -le pregunté con una sonrisa cuando llegó
al marco de la puerta, al lado de mamá.
-Bueno,
quién sabe, quizá debería hablarle yo sobre lo de un tal
Bieber,...
-¡Chris!
-mi sonrisa se fue rápidamente.
-Ya
me parecía a mí... -murmuró antes de marcharse.
Mamá
me miró interrogante y yo solo le dediqué una mueca, no tenía ni
idea de que podía decirle.
-Mejor
no pregunto, ¿verdad? -inquirió, probablemente oliéndose de que
iba todo el asunto.
-Sí,
será mejor -le respondí con una ligera sonrisa mientras bajaba al
piso de abajo.
Me
acerqué a la puerta de mi armario, donde había dejado colgado en
una bolsa de un dulce azul claro el vestido la noche anterior. Me
acerqué el vestido, y me lo puse por encima, solo para hacerme una
idea,...
Con
la otra, en la que aún tenía mi teléfono, me metí en mis
mensajes, para enviar uno nuevo.
¿Estas
seguro de lo de esta noche?
Me quedé mirando el mensaje por
unos segundos hasta que me atreví a pulsar el botón de enviar.
Sí.