ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.
Vuelve a casa por mí
Segunda
Temporada
Capítulo
22
Nunca
me habían gustado los hospitales.
Pero
cuando finalmente entramos, sorteando a varios paparazzis que había por el
lugar, no tardamos en encontrar alguna manera de llegar hasta Justin. Pues era
Kenny quién precisamente estaba en el piso de abajo, sacando varios cafés de
una máquina.
Me
calmo ligeramente mientras nos acercábamos a él, el hecho de que pareciese
estar bien, no parecía sumamente preocupado; por lo que podía tener por seguro
que a Justin no le había pasado nada sumamente malo.
Pero
todo cambió cuando mi hermano le llamo y él se giró sorprendido, demasiado
sorprendido de vernos. De hecho, podía decirse que la máxima sorpresa la había
puesto al verme a mí; y no pude evitar preguntarme el motivo. Puede que tampoco
se esperase que fuera a venir estando allí Selena.
Ese
pensamiento me hizo recordar de repente el hecho de que Justin no había estado
solo cuando el accidente, pues ella iba en el asiento del copiloto, con él.
-Kenny,
al fin encontramos a alguien,... –dijo mi hermano, poniéndose bien la mochila a
su espalda.
-Sí,
bueno,... Me alegro de veros –le respondió con una ligera sonrisa. Por su
mirada, perfectamente podía decir que se alegraba de verle a él, no a mí.
-¿Cómo
está? –susurré.
-¿Justin?
–me faltó poco para soltar un suspiro de frustración, obvio que me estaba
refiriendo a él; no había tomado un avión para enterarme de cómo estaba Selena-
Bien, está bien.
Casi
se me descuelga la mandíbula por aquel entonces, al igual que a Chris.
-¿Cómo
que bien? –inquirí- tiene una accidente de coche, me pasó horas llamándoos a
todos, nadie me contesta, ¿y se supone que tengo que creerme que está bien?
-La
verdad es que es un poco más complicado que eso,... –murmuró Kenny mientras
sacaba el último café de la máquina. Hice una ligera cuenta, seis cafés; Kenny,
Pattie, y,... ¿quién más?
-¿Quién
más está aquí, Kenny? –le pregunté señalándole con la cabeza la bandeja de los
cafés, él le echó una ligera mirada antes de mirarme a mí, ligeramente
incómodo.
-Sus
abuelos, Jeremy, con Erin, y también han traído a los niños,... –respondió.
-¿La
familia entera? ¿Y me vas a seguir diciendo qué no le ha pasado nada?,...
-Exacto,
no somos tontos, Kenny; somos amigos desde hace años, ¿por qué demonios no
quieres contarnos lo que ha pasado? –quiso saber Chris mirándole con
incredulidad.
-No
creo que me convenga hacer eso a mí –le respondió él con un suspiro.
-Pues
llévanos con Pattie entonces –nos miró durante un ligero rato, hasta que
finalmente comenzó a asentir con la cabeza.
-Está
bien, supongo que es lo mejor,...
La
subida hasta la cuarta planta, no fue sumamente placentera; desde mi estancia
obligada en el hospital, mi peor calvario era volver a ellos; ver a todas esas
personas hospitalizadas, a tantas familias preocupadas,...
Fue
irónico que incluso hubiese seguridad en la planta donde tenían a Justin. Ya me
podía hacer a la idea de que el hospital se estaba encargando de contestar con
mentiras a todas las personas que probablemente estarían llamando para saber de
él. No sería la primera vez.
Cuando
finalmente distinguí a Moshe, se me aceleró el corazón al encontrar a Pattie sentada
en uno de los bancos de afuera de una habitación. Ella no tardó en fijarse en
nosotros; y como Kenny pareció que tampoco le hacía especialmente gracia que
precisamente yo, estuviese allí.
-¿Qué
haces aquí, Caitlin? –inquirió ella con toda la tranquilidad que pudo, pero yo
me alegré de que alguien sacase al fin el tema de las miraditas que me
dirigían.
-¿Está
mal que esté aquí? No puedo enterarme yo acaso de cómo está...
-No,
no,...no seas boba, no estaba intentado decir eso –aclaró ella mientras tomaba
la bandeja de cafés que Kenny le ofrecía y la ponía en el banco que acababa de
dejar.
-¿Qué
ha pasado Pattie? –no pude evitarlo y se me quebró la voz en la última parte.
Los ojos de su madre brillaron, comprendiendo al fin algo, y esbozo una ligerísima
sonrisa.
-Sentaos,
os lo contaré.
Dejó
a un lado la bandeja, y nos sentamos con ella.
-Sobre
el accidente en general, no sé mucho solo lo que me ha contado Selena,...
-¿Selena
está bien? –inquirió mi hermano, consciente de que en ningún momento habíamos
preguntado por ella.
-Sí,
solo tiene una ligera torcedura en la mano izquierda, no tiene nada grave –le
contestó con tranquilidad.
Y
no sabía porqué, pero eso me dio a entender a mí, justo en ese momento, que lo
fuera lo que tuviera Justin, sí que lo era.
-¿Y
él?
-Sí
bueno, es algo complicado,...
***
Cuando
abrimos la puerta de la habitación donde estaba Justin, todo se magnífico de
una manera peculiar. Jeremy, que hacía escasos minutos que había vuelto a
aparecer, fue el primero en entrar, con sus hermanos.
Se
encontraba sentado, en un lado de la cama, dando la espalda a cualquiera que
pudiese entrar a la habitación; Alfredo estaba a unos pocos metros, delante de
él, y sentado en un pequeño sofá; probablemente habían estado hablado antes de
que nosotros entrásemos.
Su
hermana fue la primera en hablar, o más bien, en saludarle.
-¡Justin!
–gritó la niña, mientras daba la vuelta a la cama donde estaba su hermano, esté
se levantó y justo cuando llegó a su altura, la cogió en brazos.
Este
detalle, me permitió finalmente mirarle a la cara. Estaba perfectamente normal;
todo parecía estar bien, salvo que me pude percatar perfectamente, del ligero
chichón que se le divisaba en el lado izquierdo de la cabeza
-¿Cómo
estás preciosa? –dijo Justin, mientras Jazzy le miraba con cara rara.
-Tú
estás aquí, yo te tengo que preguntar eso –inquirió la niña mientras la sentaba
en la cama.
-Ya,
bueno, pero yo estoy bien; sigo sin entender por qué habéis venido todos al,...
–se calló de sopetón, precisamente porque acabó por reconocerme entre toda la
gente que había allí.
-Caitlin,...
–no pude describir cuan mezcla de emociones se le vieron en el rostro cuando
dijo mi nombre; pero sentí una ligera punzada de dolor en el pecho, porque
después de todo, entre esa mezcla, no pude distinguir la más importante para
mí. No pude distinguir el amor.
Se
acercó a nosotros, y primero abrazó a mi hermano, el cual lo miraba totalmente
confundido aún. Y mientras ellos se abrazaban, distinguí la mirada de pena que
me dirigió Pattie; probablemente podría ver el dolor escrito en mi rostro.
Cuando
finalmente me abrazó, sentí un sumo ahogo por todo el cuerpo. Pues este,
reaccionaba al suyo, como siempre, pero mi mente me prohibía decirle nada de
todo aquello que necesitaba decirle.
¿Dónde
está mi Justin? ¿Por qué me has vuelto a dejar sola?
Se
apartó de mí con suavidad y sonrió.
-No
esperaba que vinieras,... –miró a mi hermano, y luego hacia mí, de nuevo-
bueno, ninguno, en realidad. Hace meses ya que no os veo, chicos,... Pero ya os
digo, que no teníais porque molestaros en venir, no consigo entender esa
preocupación, de verdad,...
-Hemos
venido por ti,...
Sentí
un tremendo nudo en la garganta. Necesitaba llorar, desahogarme. Pero me negaba
a hacerlo delante de todas esas personas, me negaba a hacerlo delante, delante
de ese Justin, que volvía a no ser mi Justin.
La
puerta se abrió de repente, y por ella apareció Selena, sola. Al igual que
Justin, también llevaba puesta la ropa de calle; pero a diferencia de él;
llevaba con sumo cuidado una venda en la muñeca izquierda.
Casi
se me calló el alma a los pies, cuando todos se volvieron rápidamente a
observarla, incluido él. Y sí, volví a leer una nueva mezcla de emociones
escrita en su rostro, totalmente distinta a la mía, hacía escasos segundos.
Había reconocimiento, aprecio, complicidad, confianza, y...
Una
suave sonrisa se extendió por su rostro, y yo tuve que tragarme de nuevo las
lágrimas que amenazaban con salir.
Rápidamente,
Justin se apartó de mí, y corrió a estrechar a Selena en sus brazos.
...amor...

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