martes, 30 de octubre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 26
































Vuelve a casa por mí
Capítulo 26
2º temporada

Las miradas absortas de Jeremy y Chris nos recibieron cuando nos sentamos a comer, Jazzy, junto a su hermano, fue la única que pasó de nosotros. Me senté, demasiado cómoda arropada en su albornoz de algodón blanco, y dispuesta a comerme los raviolis con setas que me había preparado. Sabía a que se debían esas miradas, querían una explicación. Abrí la boca, dispuesta a dársela.

-La tiré a la piscina conmigo.

Miré a Justin sorprendida de que asumiese su pequeña culpa. Pese a todo, tanto su padre como mi hermano se encogieron de hombros, como si aquello fuese lo más normal en aquella situación.

-Oh, ¿tengo yo la culpa acaso? –inquirí con una ligera sonrisa.

-No –objetó Chris dándole el primer bocado a su hamburguesa- pero habíamos esperado algo peor; de hecho, habíamos hecho una apuesta y todo, preguntándonos si volveríais...

Justin se partió de la risa durante un largo rato debido a ese comentario, le miré, fingiendo enfado, pero al final me hizo sonreír a mí, puede que fuese porque cada vez veía más esperanza de que todo aquello acabase bien de algún modo.

-Lo intenté, pero Caitlin no me dejó –le confesó a mi hermano cuando ya habían terminado de cenar y yo estaba recogiendo mi plato y la comida de los niños. Ellos recogerían lo suyo y limpiarían todo, eso lo podían tener bien claro por mi parte.

-Ni te dejará, puedo asegurarte eso –le aclaré sentándome en el amplio sofá principal, con Jazzy a mi lado, me miró mientras terminaban de recoger, y yo sonreí formando la palabra “crío” con mis labios. Sonrió desviando la mirada.

-Cait,... –murmuró la niña a mi lado; ligeramente la miré, pues creía que estaba prestando atención a la televisión, no a mí.

-¿Sí?

-¿Eres la amiguita especial de mi hermano ahora? –preguntó así de natural. Por un instante no supe si debía reír o preocuparme, pues no tenía muy claro que podía contarle a su hermana pequeña. Obté por la opción más fácil.

-No –dije la palabra, pero me supo como una patada en el estómago. Esa opción era fácil, pero para otros. Sí que era la “amiguita especial de su hermano, o por lo menos tal y como ella era capaz de entenderlo, incluso él mismo me lo había dicho hacía tan solo unos días,... -¿Por qué me preguntas eso?

-No sé, supongo que no se comportaba así contigo antes.

Como una media hora después, yo tenía a Jazzy acoplada en mi regazo, durmiendo tranquilamente. Llevaba acariciándolo su liso y sedoso pelo rubicundo un largo tiempo, intentando prestarle atención a la televisión, pero no podía. Por muchos canales que puse, ninguno me importaba. De hecho, al final, la apagué y tomé a la niña con cuidado en mis brazos, intentando que no se despertarse.

La llevé al piso de arriba, junto a su hermano, que ya hacía rato que dormía a su gusto en la cama. Jeremy no estaba allí de hecho, sino que se encontraba en el patio, siguiéndoles el juego a su hijo y a mi hermano; pues los tres se habían metido en la piscina antes de irse a dormir.

Cuando bajé para coger el bolso que había dejado en el recibidor, tuve que pasar por allí, y aquella vez, no me sorprendió que Justin fuese el primero en hablarme nada más verme aparecer.

-Vaya, ¿has cambiado de opinión? –me preguntó apoyándose con sus brazos en el borde de la piscina. Sonreí irónicamente y le negué con la cabeza mientras pasaba de largo. Casi me eché a reír cuando al instante oí el movimiento del agua y sus pisadas. Me paré de nuevo antes de entrar en la casa, pues no habría servido de nada evitar que mojásemos el suelo la primera vez.

-¿Qué? –le pregunté intentando ocultar la sonrisa que luchaba por formarse en mis labios. De alguna manera, la pequeña charla de antes dentro de la piscina parecía haber funcionado.

-¿Por qué no te vienes? –inquirió haciendo una pequeña seña hacia la piscina, donde Chris le tiraba una pelota de playa a Jeremy para disimular, de hecho, era plenamente consciente de que prestaba suma atención a como estábamos actuando entre nosotros en ese instante.

-La verdad es que ya me iba a dormir, además no te iba a dar oportunidad de que me quitases el bañador –dije, dejándoselo bien claro; sus ojos color miel, brillaron divertidos.

-Eso no es justo. Le quitas al jugador, la oportunidad de jugar –comentó haciendo una mueca. Una pequeña sensación de frío se instauró en mi pecho, recordando los últimos días del tiempo en el que estuvimos juntos.

-Yo nunca te pedí que jugases conmigo, Justin –le respondí con una ligera sonrisa.

-Creí que lo que teníamos ahora se podía considerar un reto,...

Claro, el reto es que recuerdes que me quieres, idiota.

-Y lo es, pero no te he pedido que juegues, sino que te esfuerces en conseguirlo.

-¿Hay algún premio especial, si lo consigo? –quiso saber, atrapando uno de los mechones de mi pelo, y colocándolo detrás de mi oreja. La suave frialdad de su piel, recién salida del agua, me provocó un escalofrío por todo el cuerpo.

Pensé sin poderlo evitar en unas notas musicales, en ese borroso conjunto de notas musicales que él me había cantando cuando yo me estaba quedando dormida. Esa melodía que escondía un trato, una promesa, que solo yo recordaba,...Y pensar que todo había ocurrido hacía escasos tres días.

-Quizás.

Sonrió

Otra media hora después, la situación era completamente distinta. Yo me encontraba echada en la que sería mi cama aquella noche, en una gran habitación de una suave tonalidad azul, y en el segundo piso; cuando oí que el jaleo que hacían los chicos en la piscina se acababa.

Unos cortos minutos, fue lo que tardó mi teléfono en iluminarse. Me reí ligeramente, pues lo había estado esperando. En aquel tipo de situaciones, y al menos para mí, Justin podía ser muy predecible.

-Necesito hablar contigo, Caitlin.

-¿Dónde?

-Ven a mi habitación dentro de diez minutos, por favor.

No supe como tomarme aquel “por favor”, por lo que tardé unos segundos más de la cuenta en contestarle.

-¿Estás seguro?

-No, pero quiero que vengas, necesito contarte una cosa.

No creo que existiese una chica más feliz que yo en aquel momento por el simple hecho de que en aquel nuevo mensaje suyo apareciese la palabra “necesito”, porque yo casi podía leer “te necesito”.

-Está bien, iré.

No me contestó aquello último, y no me sorprendió. Pero yo me quedé con las ganas de mandarle un último mensaje. Un mensaje que de hecho llegué a escribir en mi teléfono en ese momento, con la esperanza de que no pasase mucho tiempo hasta que finalmente pudiese decírselo de nuevo. Sin miedo.

“Hey idiota, te quiero”













No hay comentarios:

Publicar un comentario

CAPÍTULO 1

CAPÍTULO 1
Vuelve a casa por mí

¿Me sigues? Te seguiré ;D

¿Te gustó pasarte por el blog?

¿Leíste "Vuelve a casa por mí"? ¿Quieres más flash-back en ella?


Seguidores, ¡GRACIAS!