miércoles, 22 de agosto de 2012

Vuelve a casa por mi - Capítulo 3













































ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente xDD

Vuelve a casa por mí
Capítulo 3



-Selena no era quién me impedía hablar contigo, si es eso lo que estás intentando decir,..., era yo mismo -me quedé perpleja. No comprendí como unas sencillas palabras suyas, de repente, después de tanto tiempo, podían antojárseme tan importantes, negué con la cabeza fuertemente, en un inútil intento de despejar mis pensamientos y recordarme una cosa a mí misma.
Justin era bueno en eso, era bueno haciendo que confundiera mis propios sentimientos, ya lo sabía, me lo había hecho antes, y nunca había sido capaz de perdonárselo, interiormente, él desde luego no podía ser consciente del daño que me había hecho, más de una vez.
Por lo que tuve que recordarme a mí misma que lo único que deseaba en ese momento, era ser clara con él
-¿Qué me quieres decir con eso? -le pregunté de manera ligeramente suplicante, a mi pesar, él me miró a los ojos y sonrió. Mi corazón se apretujó, como en una ligera punzada, y me recordé a mí misma el tiempo que hacía que no le veía sonreír de esa manera.
 -No eres consciente de cuanto me cuesta superar una relación estable, ¿verdad? Lo que quiero decir,... es que, no he tenido muchas novias formales, tú mejor que nadie sabes eso, y supongo que será porque nunca te he visto con alguien, así que, cuando me enteré, me molestó sobre manera que estuvieras con otra persona, alguien que no fuera... yo -entrelazó sus manos, con gesto indeciso, como el que había en sus palabras.
-Tú también estás saliendo con alguien y yo no intenté alejarme de ti -me quejé alzando la voz. 
-Puede que eso fuera lo peor –observó con deje irónico en su cambiada voz, y un repentino brillo en los ojos- que a ti no te molestara, implicaba que ya no te importaba con quién estuviera,... 
-Te equivocas -le interrumpí rápidamente, en un susurro- Si que me importa,... 
-¡Justin! -le llamó Pattie de sopetón, entrando en el salón- Te lo dije, se nos ha hecho tarde, Jeremy se preocupará, tenemos que irnos.
Para cuando hubo acabado la frase ya estaba al lado de la puerta con el bolso colgado del hombro y jugueteando con las llaves del coche en la mano izquierda. Su hijo, quién hacía un momento había estado totalmente centrado en nuestra conversación, me miró con el cansancio escrito en su rostro y observó a su madre con una mueca por únicamente por dos segundos, para finalmente acabar por reírse. 
-De acuerdo, mamá. 
Pattie se quedó perpleja, al parecer se había esperado otro comportamiento. -Algunas cosas, nunca cambian -me susurró Justin entre dientes- Te veré mañana, Cait.
Más que a una despedida, eso me sonó a una advertencia de que aquello no había quedado ahí. No estaba segura de poder abordar de nuevo el tema del que habíamos estado hablando. Me tuve que enfrentar a la terrible verdad cuando desperté de mi propia irrealidad y recordé repentinamente que día era. 
-Supongo que si vas a estar en casa de tu padre, me verás más pronto de lo que imaginas -le informé mientras mi madre entraba de nuevo en el salón, oyó lo suficiente para poder continuar ella misma con la explicación. 
-¡Ah! Es cierto, ¿no sé suponía que hoy por la noche era cuando tenías que ir a hacer de canguro de Jazzy y Jaxon? 
-Jeremy me había comentado que había contratado una canguro, pero ni en sueños había pensado que fueras tú -comentó Pattie mirándome realmente sorprendida. 
-Bueno, fui yo quién me ofrecí –le aclaré encogiéndome de hombros; no era algo que tuviera mucha importancia hacia algunas semanas atrás, cuando el padre de Justin me lo había pedido.
 Justin, quién había estado mirando a su madre y a mí respectivamente, soltó un suspiró de sorpresa.
-Espera un momento,... ¿vas a cuidar de mis hermanos está noche? -quiso aclarar, yo me limité a asentir con la cabeza, pero una duda se coló en mi mente en ese momento. 
-Bueno, teniendo en cuenta de que ahora tú estás aquí, puedes ocuparte tú de ellos, a mí no me molestaría -le aseguré. 
 Pattie saltó rápidamente ante mi sugerencia, como si fuera una completa locura.
-¿Bromeas? No dejamos a Justin solo al cuidado de sus hermanos si no es en caso de extrema emergencia,... En serio, Caitlin, tienes que ir,...
-Mamá, tengo diecisiete años, parece que no te cansas de olvidarlo... Pero tiene razón, ven, Cait, no me importa -dijo él repentinamente animado y sonriendo de esa manera tan propia en él, de esa manera, por la que millones de chicas de todo el mundo caían rendidas a sus pies.
 Suspiré, no pensaba ser una chica más en su mundo, pero aquella sonrisa podía ser perfectamente la típica trampa en la que la presa caía, y la araña acababa por devorarla. No me convertiría en la presa, eso lo tenía claro, no otra vez.
-De acuerdo, estaré allí dentro de una hora,...

***

Cuando el reloj marcó las diez de la noche yo ya estaba llamando a la casa. Fue Jeremy quién finalmente me abrió, nos saludamos y me sorprendí advertir lo elegante que iba vestido. Supuse que probablemente la cita que hoy tenía con la madre de Justin, no sería simplemente una cita cualquiera, desde que la relación con Erin había acabado, siempre había pensado probablemente, acabaría pasando lo impensable. Me alegraba el hecho de que al menos ellos, pudieran volver a estar juntos. 
Cuando entré en el salón principal, no me sorprendí para nada al encontrarme a Justin sentado en el sofá, totalmente enganchado a la Xbox. Jaxon, probablemente estaría durmiendo, porque no estaba por allí. Jazzy, en cambio, estaba sentada en el suelo, cerca de donde estaba su hermano jugando, mirando a un pequeño hámster de un marrón claro que estaba metido en una pequeña jaula. La niña lo miraba embelesada, como un preciado tesoro. Por lo que tenía entendido el animal era un pequeño regalo adelantado de su hermano, para su próximo cumpleaños. Jazzy no tardó en percatarse de que estaba allí y me saludó con la típica cálida sonrisa de un niño que se muere por enseñarte algo. 

-¡Cait, mira que bolito! -Cada vez que se equivocaba con alguna palabra era aún más mona de lo que ya por si era. Se acercó rápidamente a mí con pasos acelerados. Justin seguía abstraído totalmente con la consola, por lo que yo le dediqué toda la atención a su hermana. 
-La verdad es que es muy bonito -la bolita de pelo se me quedó mirando un buen rato dentro de la jaula, finalmente pareció que le caí bien, porque siguió con sus cosas, y no parecía alterado por mi presencia- ¿Cómo se llama? 
-Derek -no pude evitar soltar una risa cuando escuché el nombre, señaló a su hermano mayor a modo de excusa- Se lo puso él. 
-¿En serio, Justin?  -inquirí con una sonrisa, finalmente él se desembarazó de la Xbox, y se acercó a nosotras, cogió a Jazzy en brazos y sonrió en respuesta a mi sonrisa. 
-Bueno, fue ella quién me preguntó, y yo le respondí con el primer nombre que se me ocurrió. 
-Ya, y ese te gusta mucho últimamente,... –comenté con un deje irónico.
-Es bolito -volvió a repetir la niña, refiriéndose esta vez al nombre, yo le sonreí y opte por rendirme. 
-Claro que sí, Jazzy, es perfecto. 
 Justin optó por fruncir el ceño ante mi comentario, y no pude evitar soltarle un, ¿qué?
-Eso no me gusta nada. Prefieres darle la razón a mi hermana antes que a mí -se quejó, yo le quité la niña de sus brazos, con cuidado de que la jaula de Derek no sufriera ningún percance por el camino. Le devolví una sonrisa irónica. 
-Bueno, debes admitir que Jazzy tiene muchos más encantos que tú -le reté, alzó la ceja izquierda con el rostro incrédulo. 
-Eres consciente de que millones de chicas están totalmente en desacuerdo contigo, ¿verdad? -me contraatacó él haciéndose eco, otra vez, de lo que yo había pensado hacía una escasa hora en mi casa, quitándose la gorra que llevaba puesta y soltándola en el sofá. Era increíble el gran parecido que tenían los dos hermanos. Ambos resultaban extremadamente adorables para las chicas. 
-Y tú debes de ser consciente de que yo no soy una chica más, ¿verdad? –aquella vez hablé más para mí que para él, pero no dudo en su respuesta.
-Ya casi me había olvidado -sonrió y su pelo se le metió por un momento en los ojos, le había crecido ligeramente desde la última vez que se lo había cortado, se lo apartó con la mano, aunque  fui capaz de ver en ese segundo de nuevo, esos muchos encantos que millones de chicas le encontraban. 
-Bueno, chicos, nos vamos ya, tengan cuidado de los niños -dijo Pattie entrando en el salón, mientras terminaba de ponerse un pendiente. Llevaba un elegantísimo vestido negro y unos increíbles tacones, tan comunes en ella. Oí el motor de un coche, por lo que supuse que Jeremy ya estaría fuera, esperando. 
-Qué os lo paséis muy bien. Estás preciosa, Pattie -añadí con una sonrisa amistosa. 
-Tiene razón, mamá. Estás sexy -miré a Justin recriminándole por esa actitud, pero su madre pareció no inmutarse, simplemente ladeó la cabeza. 
-Menos mal que está Cait aquí, que sino,... -murmuró antes marcharse.

Y finalmente, fui consciente de que si en aquel momento no contábamos a Jazzy, que de hecho, dentro de un rato estaría durmiendo, como su hermano, Justin y yo estábamos solos...

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CAPÍTULO 1

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