jueves, 23 de agosto de 2012

Vuelve a casa por mi - Capítulo 4







































ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente xDD

Vuelve a casa por mí
Capítulo 4

Y finalmente, fui consciente de que si en aquel momento no contábamos a Jazzy, que de hecho, dentro de un rato también estaría durmiendo como su hermano, Justin y yo estábamos solos... Eso, no era algo que precisamente me pusiera tranquila.
Justin me sonrió ligeramente con los ojos brillantes, por un segundo creí que me había vuelto a leer la mente. De hecho, pareció incómodo de repente, como si se hubiera percatado de lo mismo que yo.

-Bueno, si no te importa,...-comenzó a decir mientras volvía a sentarse en el sofá. Reinició de nuevo la partida, le miré incrédula.
-¿De verdad te vas a pasar toda la noche jugando a la Xbox? ¿En serio? -le pregunté con Jazzy aún en mis brazos, la cual estaba jugando tranquilamente con un mechón de mi pelo.
-No, claro que no -dijo él con un fingido tono herido- Llegado un momento, pensaba irme a dormir.
-Serás tonto,... -murmuré, se rió, por lo que tuve claro que me había escuchado; pero deje el tema correr y me dirigí a su hermana- y como tu hermano es tonto, nosotras solas nos vamos a preparar la cena, ¿de acuerdo?
-Yo quiero haburguesas -Jazzy sonrió y me pidió que la bajara. Soltó a Derek en la mesita pequeña del salón y salió corriendo hacia la cocina.
-No pienses que te voy a hacer la cena por tu cara bonita -le informé antes de seguir a la niña, la cual ya se estaba intentando sentar en la silla; le eché una mano y la acomodé al asiento.
-Te voy a hacer una hamburguesa buenísima -le dije mientras comenzaba a sacar lo que necesitaba para hacer la comida, me sorprendí a mi misma al darme cuenta de que aún recordaba donde estaba todo en aquella casa.
-Pero a Justin no -canturreó Jazzy, como si fuera nuestro pequeño juego.
-Exacto, a tu hermano no...-le aseguré riéndome entre dientes.
-¡Vale, de acuerdo, ya voy yo a hacerme la cena! -oí como se quejaba desde el salón, segundos después, probablemente lo que tardó en guardar la partida del juego, apareció en la cocina resignado, y observó mi expresión divertida, retándole a una explicación a su cambio de actitud- Es que no me gusta que Jazzy tenga una mala impresión de mí, y yo también se hacerme la comida, no sé si te acuerdas,... 
-Me acuerdo de tu dotes culinarias, es por eso que me preocupa que te hagas tú solo la comida -salté yo rápidamente conteniendo una sonrisa, mientras sacaba el pan de la bolsa. 
-La última vez quemaste la pisa -le recordó Jazzy, ahí no pude contenerme y me eché a reír. Justin miró a su hermana con una mueca, solo por un segundo, después me miró y sonrió visiblemente animado. 
-Vale, lo admito, no se me da muy bien. ¿Qué tengo que hacer para que en vez de dos hamburguesas, sean tres? -apoyó los codos en la mesa de la cocina y me miró inocentemente alzando las cejas y sacando morritos. Le miré detenidamente con la ceja alzada, se divertía jugando conmigo de ese modo, eso era más que evidente.
Pero yo ya no estaba dispuesta a caer en sus juegos tan fácilmente.
-De acuerdo, te haré una. Pero me debes un favor -me miró divertido, pero me asintió sin pensárselo. O tenía mucha hambre o no le importaba lo que yo le pudiera pedir en un futuro. Y me dije a mí misma que fuera lo que fuera lo que se me ocurriera, le fastidiaría el hecho de habérmelo prometido.
Mientras cocinaba, Justin cogió a la niña y se la sentó en su regazo. Pensé sin remedio mientras las hamburguesas se freían, en como sería Justin cuando fuera padre, como serían sus hijos,... Incluso me llegué a imaginar a un pequeño niño rubio correteando alrededor del pequeño estanque donde los padres de Justin se lo habían llevado más de una vez a pescar, donde el mismo siempre me aseguró que quería llevar a sus hijos algún día.
Evidentemente no sabía que podía ocurrir al final en el futuro, pero si podía asegurar por aquel entonces, que él no sería el que les hiciera la comida a sus hijos.
Justin comenzó a cantarle a Jazzy una canción, por distraerla. Era un buen hermano, de eso no tenía duda, pese a que sus padres aún no se fiasen de él para dejarle al cargo de sus hermanos pequeños toda una noche.
Rápidamente distinguí la canción que estaba cantando, Hero y me sorprendió el hecho de que no le cantara una suya.
-¿Desde cuando cantas ese tipo de cosas? -le pregunté cuando acabó la canción y mientras echaba la hamburguesa de Jazzy en un plato aparte.
-Probablemente desde que esta princesa no ve otra cosa que no sea Disney Channel -comentó mientras hacía cosquillas a su hermana, la cual se rió sin parar, mientras le pedía que parase.
Cenamos los tres juntos, sin más discusiones. Para sorpresa mía, Justin no puso queja alguna de la comida. Y mucho menos su hermana que se comió su parte en tiempo record, Jazzy no tardó en bostezar y pedirme que la acompañara a la cama. 
-Ya la llevó yo, tú mejor ve a ponerte el pijama -me pidió Justin mientras sacaba a la niña de la silla y esta se acomodaba en su hombro. 
-¿Pijama?¿Qué pijama? -me quedé en shock por unos segundos, pues realmente no tenia idea de lo que estaba insinuando.
-¿Cómo que qué pijama? -me miró incrédulo, como si tampoco me estuviera entendiendo él-Mamá me dijo que te ibas a quedar aquí a dormir y además ya es muy tarde -miré de reojo el reloj de la cocina mientras hablaba, faltaba poco para la medianoche.
-No he traído pijama -murmuré realmente avergonzada de no haber caído en la cuenta de que incluso mi madre también habría esperado que me quedará allí a dormir, de todos modos, ya lo había hecho antes. Pero parecía que nadie se percataba de que eso también había cambiado; pues Justin y yo habíamos sido unos críos, unos críos que evidentemente nadie habría pensado que hicieran nada fuera de lo normal si dormían juntos.
El problema por aquel entonces era que ya no lo éramos más, los dos habíamos crecido, y aunque supiera que el sofá era un sofá cama, me había venido a la mente lo que suponía dormir con él a mi lado, e interiormente me estaba muriendo de vergüenza.
-Bueno, siempre podrías optar por... -observó mi expresión de advertencia antes de continuar- iba a decir que te puedo buscar aunque sea una sudadera, eres una mal pensada. 
-Idiota -dije intentando quitarle importancia al asunto, miré a la niña que estaba en sus brazos- Lleva a Jazzy arriba de una vez, ya se ha quedado durmiendo.
Volvió al poco rato con una sudadera en las manos, con el pijama puesto y con el pelo ligeramente revuelto, seguramente por haberse cambiado de camiseta; evite pensar en como se veía así vestido, natural, como el mismo chico de siempre.
Solo llevaba un conjunto sencillo de pantalones grises, una camiseta negra con el logotipo de Supra e iba descalzo.
-¿Donde han quedado los pijamas de Spiderman? -le pregunté mientras cogía la sudadera, evitando mirarle a los ojos. Oí su risa mientras entraba en el pequeño baño del piso de abajo para ponerme la sudadera. Era de un color azul claro, con el logotipo de los lakers, parecía ser antigua, pero pese a todo me cubría hasta casi más de medio muslo y me sobraba media manga. No pude evitar quedarme un largo tiempo mirando mis piernas.
Salí del baño más avergonzada que antes, Justin volvía a estar sentando en el sofá, esta vez mirando MTV, estaban dando el vídeo de Run the world, evidentemente, Justin, a su manera volvía a estar embobado, por lo que no prestó atención a mi atuendo cuando volví a entrar en el salón. Sentí sin percatarme los celos a los que él se había referido cuando yo había estado viendo a Johnny, y no pude evitar volver a pensar que sentiría al verle con Selena. 
Me senté a su lado en el sofá en silencio, ni me miró, probablemente tendría que esperar a que Beyoncé desapareciera de la pantalla para que me dirigiera de vuelta la palabra. 
-Parece que tus gustos tampoco han cambiado -comenté de manera distraída, creyendo que no me escucharía. 
Rápidamente me miró, bueno, no me miró, me observó detenidamente de arriba a abajo, y supe que me había sonrojado hasta la punta del pelo, cuando se quedó un buen rato mirando mis piernas.
Era plenamente consciente de que Justin, como todos, era un adolescente con las hormonas revolucionadas.
-Puede que no -sonrió y se mordió el labio mientras volvía a mirar hacia la televisión, sin prestarle tanta atención como antes, antes de comentarme- Te sienta muy bien mi sudadera.
Me eché un rápido reojo, no entendí que me podía ver en aquel momento, sin contar la parte de pierna que la sudadera dejaba al descubierto, parecía que tenía quince kilos más. 
-¿Bromeas? Si parezco un saco de patatas -le aseguré mientras daba vueltas a un hilo suelto de la colcha del sofá.
-Nunca he dicho que no me gustasen -comentó con un tono divertido mientras me acercaba a él por la cintura, la sudadera estaba hecha de un material muy suave, por lo que cuando me abrazó me sentí como un oso de peluche, un oso de peluche que parecía que el corazón se le iba a salir del pecho en aquel preciso momento. Ahogué un gemido de sorpresa.
-¿Justin?¿qué haces? -sentí mi pulso frenético en mis oídos, y me maldije a mi misma porque probablemente, él también podría sentirlo.
-Me quiero quedar un rato más aquí, contigo, viendo la tele, nada más, pero,...exactamente como antes de que me marchara,...

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CAPÍTULO 1

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