ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente xDD
Vuelve a casa por mí
Capítulo 8
*Dos días después...*
Dejé pasar el fin de semana sin más. No volví a saber nada, al menos por mi cuenta, de él, aunque muy probablemente Christian había estado hablándole todo ese tiempo.
La vuelta al instituto fue extraña. La noticia de que Justin había vuelto a casa se había extendido con rapidez , en un principio, aquello no consistía un problema, siempre lo habían tratado como a uno más, en gran mayoría. Pero eso también implicaba, que incluso Ashley, quién se había convertido en una de mis mejores amigas, me había preguntado sobre Justin.
Ash era consciente de que Matt y yo habíamos roto, y tenía la ilusión de que volviera a salir con mi "antiguo primer amor", palabras textuales suyas.
Yo volví a valerme de las evasivas, sin contarle nada de lo que me estaba pasando, aquel tormento lo pasaría sola tarde o temprano. Había pasado muchas cosas sola, sin él,...
Finalmente esos dos días pasaron y llegó el temido miércoles de aquella semana. 30 de mayo. Otra ocasión en la que le vería sí o sí, no podía perderme el cumpleaños de Jazzy. Según me había comentado Chris, habían decidido celebrarlo en un centro que se dividía por plantas en atracciones para niños, evidentemente, cortesía de su hermano mayor.
Mis padres habían desistido de ir, por lo que solo quedabamos Chris y yo. Ambos nos arreglamos aquella noche y sonreí con altanería cuando mamá me dio las llaves del coche. Chris se volvió a enfurruñar interiormente, estaba deseando poder conducir el coche nuevo.
Cuando llegamos la fiesta ya había comenzado. Justin había reservado la primera planta completa, solo para la fiesta de su hermana. No me sorprendí, cuando, nada más entrar contemplé una amplia sala, llena de niños correteando.
El lugar estaba lleno de cursilerías propias de los cumpleaños; globos, guirnaldas, confetis,... todo atado a los toboganes y columpios de la sala. También distinguí la larga mesa donde estaba la comida, y donde había un gran hueco central, probablemente para dejar la enorme tarta de cumpleaños. Me eché un ligero vistazo, seguramente el vestido morado que llevaba era demasiado elegante.
Jazzy acabaría siendo demasiado mimada como Justin siguiera así.
Chris se perdió con rápidez entre la multitud, probablemente en busca de Justin, yo opté por evitar la tentación de seguirle.
-Caitlin -me llamó una voz, me giré para toparme con Ryan, el cual llevaba una cómoda camiseta verde, sí, definitivamente me di cuenta de que yo iba demasiado elegante.
-Ryan, ¿qué tal? -me miró apurado- ¿pasa algo malo?
Sonrió como si hubiera estado esperando esa pregunta. Me pasó el brazo por los hombros, y yo le miré estupefacta, debido a eso, ensanchó la sonrisa.
-No te ilusiones, cariño, me han pedido que te lleve a un sitio -me comentó mientras caminabamos por la fiesta. Por un segundo creí distinguir a Pattie.
-¿A donde me llevas "Butsy"? -me quejé mientras miraba atrás de él.
-No te valdrá eso conmigo, Cait -murmuró con una mueca.
De la nada, oí su risa y me quedé petrificada en el apto. No, por favor, ¿por qué tenía que sonarme así,... tan perfecta, tan melodiosa y tan horriblemente familiar? Estaba apoyado en una de las extrañas esquinas de la sala, vistiendo una chaqueta oscura, que le quedadaba demasiado bien y tenía a Jazzy en sus brazos, la cual vestía un bonito vestido azul claro y le estaba entreteniendo contándole dios sabe qué.
-Ryan, eres un maldito traidor,... -murmuré mientras esté se iba al lado de Justin, a informarle de que "su recado" acababa de llegar.
Justin soltó a la niña que se quedó mirándome en plan de suplica, su hermano le negó con la cabeza. Jazzy enfurruñada, se marchó con Ryan a los columpios, andando a grandes zancadas, y Justin me saludó con una sonrisa.
-¿Por qué le has hecho eso a tu hermana? Probablemente quería que le diera su regalo,... -dije echando una mirada por donde se habían marchado.
-Que vá, quería quedarse con nosotros... -me seguía mirando sin quitarme la vista de encima ni por un segundo. Volvió a sonreír en el momento en el que le volví a aprestar atención.
-¿Y por qué no la has dejado?
-Porque quería estar a solas contigo... Estoy buscando formas, no sé,... para acercarme pero, parece que tú nunca me ves -soltó lo último de manera acelerada y cansada.
Sonreí, realmente extrañada.
-¿Y qué debería ver? -le pregunté mientras le acomodaba el cuello de la chaqueta por puro instinto. Justin me cogió las manos y se mordió el labio, por un segundo, dudoso.
-Que me siguen pasando cosas contigo, no sé el qué, exactamente todavía pero,... -me quedé fría cuando soltó aquello, por la manera tan tranquila en la cual lo dijo- Sé que tienes novio.
-No lo tengo -le rectifiqué rápidamente- Pero tú sí tienes novia.
Nos miramos a la cara, durante un largo momento lleno de tensión, ¿como podía evitar pensar en ello, cuando lo tenía en todo momento en mi mente?
-¡¡Justin, sube a por la tarta!! -fue una orden directa de su padre, que iba de un lado para otro con varios platos, pero que no nos prestaba atención.
De repente, él me agarró por la muñeca y me obligó a caminar.
-¿Pero a donde me llevas ahora? -me comencé a quejar, caminaba muy decidido delante de mí. Llegamos a una parte alejada del local, al lado de los ascensores. Llamó el que teníamos más cercano. Me quedé de piedra.
-Pero, ¿tú no tenías miedo a los ascensores?
-Se llama fobia, pánico,... Pero esto es urgente y te conozco, no te voy a dar la oportunidad para escapar, reina -el ascensor llegó y me obligó a meterme dentro.
Me había dejado anonadada con una simple palabra, reina. Recordaba con demasiada claridad el mismo momento en el que había comenzado a llamarme así, para que el hecho de que volviera a llamarme de esa manera no me afectara.
Había ocurrido en aquel viaje que tan bien habíamos organizado para que mis padres y Pattie se conocieran mejor; aquel viaje a la nieve.
Evidentemente que no nos habían dejado mucho tiempo solo, eramos unos críos. Pero sí que habíamos montado juntos en el telesilla, y me había llamado princesa una vez habíamos subido, como si aquel fuera nuestro carruaje personal. Yo me había derretido en mi interior por aquel entonces, pero fui una estúpida que quería hacerse la "chica mayor", y le dije que no me gustaba que me llamase princesa, por lo que a partir de entonces me prometió que siempre me llamaría de ese otro modo, reina. Su reina.
***
-No seas exagerado, y... no me llames así -murmuré mientras el ascensor subía de debatía para subir tres pisos más arriba.
Justin no dijo nada, simplemente me miró de reojo y tragó saliva, ligeramente tenso.
De sopetón, el ascensor pegó una tremenda sacudida, y ambos acabamos en el suelo. Nos levantamos ligeramente doloridos. El ascensor se había parado en seco y por más que intenté hacer funcionar los botones, estos parecían que también estaban estropeados. Miré de reojo a Justin, el cual había cogido un ligero tono blanquecino cuando leyó la verdad en mi rostro.
-Vale, esto no es una exageración,...

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