sábado, 25 de agosto de 2012

Vuelve a casa por mí -MARATÓN 5/6/7























ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente xDD

Vuelve a casa por mí
Capítulo 5
Como antes de que me marchara (...)
Por un instante me quede callada, sin saber que decir, porque... ¿Que podía decirle? Ni siquiera entendía a que quería referirse.
O puede que sí... e incluso yo misma estaba intentaba negármelo. ¿Como podía entablar una conversación así con alguien como él? Era un chico al cual no le importaba ligar con cualquier chica, pese a que tuviera novia, y yo era el ejemplo presente en ese momento. ¿Qué me estaba pidiendo cuando ella lo esperaba en los L.A.? Ella, él y sus perfectas vidas,...                                                 
-No bromees con eso -le pedí mientras le soltaba con cuidado sus manos de mi cintura, él volvió al ataque sin dejar que me alejara de sí, parecía ser consciente de que su cercanía me confundía. Y me permití el lujo de mirarle cabreada; ¿se creía que aún tenía quince años, que podía seguir jugando conmigo de aquel modo, que no había aprendido la lección después de todos los golpes que me había dado la vida? Empezando con él, desde luego,...
Tardó dos segundos en darse cuenta de que realmente estaba hablando en serio, y en soltarme con cuidado, sin llegar a apartarse de mí del todo,...
-No estoy bromeando -me contradijo como una queja ante mi actitud.
De hecho parecía que sus palabras eran sinceras y eso solo me descolocaba aún más.
- Cada vez que vuelvo a casa es cuando me doy cuenta de cuanto te he extrañado.                                                      
-Por favor, déjalo ya. No quiero oír más -miré para otro lado, angustiada de lo mucho que me reconfortaba interiormente esas palabras.                            
-No me mientas, sí quieres -afirmó con una risa, le volví a mirar, más enfadada aún, ¿qué risa le podía encontrar a aquello?
-Tú no sabes lo que quiero, Justin -le corregí- He pasado de todo sin ti, deberías darte cuenta de una maldita vez que ya no voy a ser más la misma Caitlin que salió contigo. Esa Caitlin ya no existe, igual que ya no existe ese Justin de hace años,...
-Solo hemos crecido, eso no significa,... -inquirió él entrecerrando los ojos, con un deje confuso en el rostro.
-Sí -dije con rotundidad- sí que lo significa, significa que ya no siento nada por ti, ni siquiera entiendo que me estás pidiendo,...
-Nada que no me quieras dar -aseguró muy serio, tragó saliva y por su expresión, pude deducir que aún estaba intentando asimilar lo que yo le había dicho.                                                  
-Sí, claro, que sepas que aún me acuerdo del último cumpleaños que pasaste aquí,... -le recordé como en un acto reflejo, y supe al instante que debí haberme mordido la lengua, antes que darle  pruebas de que aún me importaba la historia que habíamos compartido.
-Aquella vez, tú también querías, Cathy, ambos queríamos,...
Le miré incrédula por un segundo, ¿realmente lo había dudado alguna vez?
-Claro que quería. Estaba loca por ti, pasé un mal momento, te necesitaba, te hubiera dado todo lo que me hubieras pedido,... -me aseguré en mi interior de que únicamente hablaba en pasado.
Del silencio que nos rodeaba, de repente, se oyó el inconfundible lloro de Jaxon. Ambos nos miramos impactados por unos segundos, habíamos estado demasiado metidos en nuestra propia burbuja, tanto, que nos habíamos olvidado por completo de que los niños dormían arriba.
Fui la primera en apartar la mirada y levantarme. Oí un ligero suspiro de Justin antes de subir escaleras arriba para calmar a su hermano pequeño.
                                                                                
Por suerte los niños ya dormían en habitaciones separadas, por lo que por lo visto Jazzy no se había enterado de nada, ella tenía el mismo sueño profundo de su hermano mayor.
Jaxon, solo estaba alterado, por lo que me dediqué a pasearlo por la habitación meciéndolo. Tardé lo suyo, puesto que el niño probablemente notó lo nerviosa que yo me encontraba. Lo solté en su cuna con cuidado, y le acaricié su pelo rubicundo una vez que volvió a quedarme dormido, era increíble como se parecían los tres hermanos entre sí.
Bajé lentamente, de vuelta al salón, y no me sorprendí al encontrarme a Justin acurrucado en un lado del sofá. Ahora tenía una vida muy ocupada, por lo que en cualquier momento se podía quedar dormido perfectamente, sin ni siquiera darse cuenta.                                                              
Me acomodé en el otro lado del sofá, no me apetecía marcharme a una habitación y alejarme de él. Podía ser más generosa conmigo misma, mientras él estuviera durmiendo. Me acomodé a su lado, pero sin llegar a tocarle, aunque sabía que no se iba a despertar. En la oscuridad de la habitación, y mirándole, finalmente me quedé dormida.        

****
Me desperté de sopetón por culpa de unos insistentes golpes en la puerta de la casa. Abrí los ojos y me topé con Justin, que continuaba tranquilamente dormido, a mi lado, y con una mano abandonada en mi cintura. No tuve oportunidad para recrearme en ello, porque los golpes no paraban. Me levanté con cuidado de no despertarle, salí del salón y miré a mí alrededor ¿dónde estaban Pattie o Jeremy? ¿Había sido capaz de vernos su madre en el sofá y dejarnos ahí, sin molestarse? Lo pensé un escaso segundo, sí, seguramente sí.                                                                   
O bien continuaban durmiendo, cosa que dudaba, o bien se habían ido a comprar, ya que tenía una vaga imagen de lo que quedaba en la nevera de la noche anterior cuando hice la cena para Justin y Jazzy.                      
Miré de reojo el reloj mientras me acercaba al recibidor. Las 9:45 AM. No tenía idea quién podía venir un sábado por la mañana a esas horas, teniendo en cuenta de que solo los amigos de Justin sabía que estaba aquí y de que ellos nunca se levantarían tan temprano un sábado.              
Adormilada como estaba, me salté el preguntar quién era, tomé el pomo de la puerta y la abrí de un tirón.                                                                                  
La mano que había estado golpeando la puerta se quedó parada en seco en el aire cuando observó que la puerta se abría.                                           
Tanto ella como yo, nos quedamos mirándonos unos segundos, totalmente impactadas. ¿Qué hacía ella allí? ¿Que sabía Justin? Su rostro, que hasta hacía unos segundos había tenido una ligera sonrisa de bienvenida, adquirió una mirada tosca, desconfiada. Probablemente había reconocido la sudadera que llevaba puesta.                                         
De repente, lo recordé todo. Era cierto. Ella no me conocía de vista, podía ser cualquier persona para ella. ¿Y que podía decirle yo ahora? Me había quedado en blanco. ¿Tenía que decirle que la chica que estaba en la casa de su novio con una de sus sudaderas, y que había dormido con él era solo una amiga?
Justin, continuaba en el salón, profundamente dormido, y totalmente inconsciente de lo que sucedía allí. Intenté sonreír, para quitar la máxima tensión al asunto.
-Hola, Selena,...

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Vuelve a casa por mí
Capítulo 6

-Hola, Selena,(...)                                                                                                                 
***                                                                                                                                              
-¿Pero que ha pasado? -me preguntó Jazzy por décima vez mientras me tiraba de la manga de la sudadera. Yo me encontraba sentada al lado de la puerta de su habitación en el piso superior. La había encontrado despierta nada más llegar.
La niña había oído cuando Selena había levantando la voz y no entendía porque se estaba montado tanta locura a su alrededor.                                                                                                                
-Ya te lo he dicho, Jazzy, Selena ha venido a visitar a tu hermano -murmuré, estaba realmente intranquila con respecto a lo que pudiera estar pasando en el piso inferior.                                                                                
Justin finalmente se había despertado y había encontrado a  Selena mirándome con miradas furtivas en el recibidor, una situación no muy cómoda que digamos, aunque tampoco la culpaba. Probablemente yo hubiera pensado lo mismo de haber estado en su lugar. Recordaba perfectamente su expresión cuando la había visto a mi lado, evidentemente no se la esperaba, aunque no tenía dudas de que era ella quién se había llevado la mayor sorpresa.                                                           
Justin me había pedido con voz débil que me marchará arriba a vigilar a los niños mientras él hablaba con Selena. Yo le había obedecido por primera vez sin rechistar. No quería meterme en más problemas de los que probablemente ya me habría metido. Aunque me marché rápido me dió tiempo a oír las primeras quejas, por parte de ambos, por lo que las cosas no pintaban bien. Solo tenía claro una cosa, por muy confundida que me sintiera con respecto a Justin, no me apetecía ser el motivo de su ruptura.                                                                                                                                  

-Eso lo entendí. Pero no porqué gitan -me insistió la niña, yo la miré dudosa, ¿qué podía entender una niña de escasos tres años de estas cosas? Nada, absolutamente nada.                                                                        
-Verás, Selena se ha enfadado un poquito porque yo estuviera aquí -intenté comenzar con la mayor facilidad posible.                                   
-¿Y por qué? -me reí ligeramente, era increíble lo mucho que podías llegar a oír esa pregunta en un niño pequeño.                                                   
-Pues porque, ella no me conocía, y no le ha gustado que yo esté aquí con tu hermano,... -las cosas se me ponían difíciles.                                           
-Pero si sois amigos -comentó Jazzy como quién no quiere la cosa, yo le sonreí ligeramente.                                                                                                                 
-Lo sé, pero como te he dicho, Selena no me conocía, y no sabía que solo somos amigos, y ella es su novia,...                                                                                    
-Eso ya me lo ha explicao -rodeé mis rodillas con las manos y la miré curiosa, ¿que le podían haber dicho sobre eso?                                                   
-¿Y qué has entendido?                                                                                               
-Que ella es la amiguita especial de Biebs -me reí divertida, solo Justin podía explicar el concepto de "novia" como "amiguita especial"-A la cual abraza y besa como hacen papá y mamá.                                                                  
-¿En serio Justin te ha contado eso? -la risa se me había cortado en seco, no era muy agradable oírlo de la boca de su hermana.                                      
-No, eso me lo dijo papá. Para que no me pareciera rago verlos haciendo cosas románticas.                                                                                                        
No le respondí, tenía un incómodo nudo en el estómago, eché una ligera mirada hacia abajo, hacia el salón, por las escaleras desde donde me encontraba. Parecía que las voces ya se habían calmado. Jazzy siguió ese movimiento con la mirada.                                                                                           
-¿Te asusta? -me preguntó de manera inocente, como solo los niños podían hacer.                                                                                                                        
-¿Qué? ¿Asustarme, el qué? ¿Las voces de antes?                                                   
Me negó lentamente con la cabeza, su sedoso pelo se movió como un suave manto ante aquel movimiento.                          
-Que Justin tenga una amiguita especial -era increíble lo mucho que podían llegar comprender los niños la mayor parte del tiempo.                         
-¿Por qué iba a asustarme, Jazzy? -negué ligeramente con la cabeza sin dirigirle la mirada, continuaba mirando hacia el piso de abajo.                                    
-Porque ahora, a lo mejor ya no tiene tanto tiempo para ti -el nudo del estómago se tornó rápidamente a mi garganta, para intentar convertirse en lágrimas. Me mordí el labio con fuerza para contenerlas. La niña no tenía de idea de que yo también había sido la novia de su hermano hacia unos años, nadie se lo había contado, nadie había querido urgar en la herida. Evidentemente no podía comprender, el diferente sentido que tenía aquellas palabras para mí. No entendía la mucha razón que tenía, porque si bien Justin tenía ahora el noventa por ciento de su vida dedicada a su carrera, allí, en Los Angeles y Atlanta, ese diez por ciento restante ya no podía ser para mí tampoco, finalmente lo comprendía. No era consciente de cuanto dolía.
Jazzy no había vivido lo suficiente para comprender el sufrimiento que se pasaba cuando el destino te obligaba a abandonar a alguien al que tanto querías, y el hecho de tener la certeza de que nunca podrías volver a encontrarlo como lo habías dejado.                                                                                        

-No llores -murmuró la niña. Yo me sequé rápidamente las lágrimas de mis rostro , las cuales no habían servido de nada intentar evitar, con las mangas de la sudadera- Seguro que Justin encuentra tiempo para estar contigo.                                                                                                                                
Era demasiado triste para mi orgullo que una niña me estuviera consolando, por lo que decidí que era hora de marcharse.                                 
-Jazzy, me voy a cambiar de ropa y me vuelvo a casa -le informé mientras me levantaba, la niña asintió con un movimiento corto y yo me metí en el cuarto de baño, donde aún estaba mi ropa.                                                
Me cambié rápidamente, dispuesta a marcharme con la misma rápidez. No me apetecía hablar con nadie, pero evidentemente no creía conveniente marcharme sin más.                                                                                        
Bajé las escaleras, con Jazzy siguiéndome, a un paso más lento. Cuando finalmente entré en el salón me encontré con el ambiente tenso, pero visiblemente mucho más calmado. Selena estaba en la punta del sofá donde yo había estado durmiendo, con el codo apoyado en el sofá y sosteniéndose la cabeza, me echó una mirada de recelo pero al mismo tiempo con una mezcla de disculpas. Justin, en cambio, estaba sentado a su lado, también receloso, pero no quitaba la vista de encima a Selena, el nudo en la garganta me volvió a dar otra punzada.                                           
-Bueno, me marcho, ya es muy tarde, probablemente me estarán esperando en casa para desayunar -no tenía idea de que hora sería, pero sinceramente, no me importaba, solo quería salir de allí.                                  
Solté la sudadera en la silla que tenía más próxima y estaba por marcharme cuando Selena me llamó por mi nombre, finalmente, Justin le había contado quién era.                                                                                                    

Se acercó a mí, con un ligero suspiro, hasta que finalmente optó por sonreírme, y mirarme realmente arrepentida.                                                                 
-Lo lamento mucho, Caitlin. No sabía quién eras, y soy muy impulsiva... -yo le negué con la cabeza restándole importancia incluso antes de que terminase de hablar.                       
-No pasa nada. Lo entiendo, yo hubiera pensado lo mismo, en serio -le contesté, por un momento, realmente sincera.                                                              
Selena sonrió y cogió en brazos a Jazzy, que nos había estado mirando confundida. La niña no se quejó de aquello, ya que ya estaba acostumbrada, pero tampoco parecía muy animada.                                                         
-Bueno, y ahora que ya está todo aclarado, ¿que te parece si nos vamos todos a dar un paseo por el parque? -la niña le asintió contenta, porque era muy consciente de que se refería al parque que tenía los columpios nuevos.                                                                                         

-Claro,... Cait -era la primera vez que Justin había abierto la boca y su tonó de voz me desconcertó, continuaba receloso y un tanto arisco- Dile a Chris que no se preocupé, que ya me pasaré otro día a darle la revancha.                                                                                                                                           
-Se lo diré,...                                                                                                                                      

Levantaron a Jaxon y todos salimos de allí. Se despidieron de mí poco después, cuando torcieron para la esquina hacia el parque. Mientras se perdían de mí vista y veía como Justin tomaba la mano de su novia, no pude evitar pensar en la imagen de familia que daban. (...)             

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Vuelve a casa por mí
Capítulo 7

no pude evitar pensar en la imagen de familia que daban. (...)      
***                                                                               
Dí un portazo nada más entrar en casa. No me encontraba de muy buen humor. Siempre me ocurría lo mismo, una vez que me entristecía, me entraba una rabieta conmigo misma. ¿Por qué tenía que sentirme tan mal? ¿Por qué tenía que importarme lo que hiciera con su vida sentimental? Estúpida, definitivamente era una estúpida.                           
-¿Y? ¿Cómo habéis pasado la noche? -me saludó Chris a su manera mientras se paseaba por el recibidor con una tostada a medio comer. Tenía el pelo ligeramente alborotado, pero ya se había vestido con ropa de calle.                                                                                                                                  
-Divina, la mejor noche de mi vida -murmuré entre dientes irónicamente mientras subía por las escaleras lentamente.                                                           
-¡Vaya! ¡Algo interesante habréis tenido que hacer Justin y tú! -comentó con una sonrisa juguetona, me paré en seco en mitad de las escaleras.        
-Serás idiota...-le aseguré con un tono cansado, no me apetecía volver a enfadarme con él.                                                                                                                  

-Estás rara...-comentó, entrecerró los ojos- ¿no piensas desayunar?                                                               

-No me apetece, dile a mamá que ya cogeré algo después -comencé a retomar el camino a mi habitación- Por cierto, Justin me ha pedido que te diga que vendrá otro día a darte la revancha, que no te preocupes.         
-Vale...                                                                                                                                      
Cerré la puerta de mi cuarto con más sigilo que la anterior. No me apetecía pensar, por lo que cogí unos vaqueros limpios, una camiseta y me dí una ducha. Me relajaba sobre manera cuando lo hacía, pero cuando estaba aclarándome el champú del pelo, la radio me jugó una mala pasada. Comenzaron a sonar los primeros acordes de "Never let you go". Segundos después ya había salido de la ducha y había desconectado la radio totalmente.
                                                                                                                
Todo a mí alrededor intentaba ponerme de peor humor. Probablemente ese era uno de los principales problemas de vivir allí. Ponían sus canciones en todo el mundo, ¿cómo no iban a hacerlo allí?                  
Después de secarme el pelo con una toalla, me senté en la cama y encendí mi nuevo portátil. Ya tenía como costumbre meterme en twitter, aunque en un príncipio no parecía haber nada inusual, finalmente le dí a la opción de los mensajes. Me quedé ligeramente impresionada cuando me percaté de uno en especial.                                      
Lo había enviado desde su twitter público, no desde el privado. No se había extendido mucho, solo aparecían tres palabras: "lo siento mucho". El mensaje databa de hacía escasos diez minutos. Era extraño pensar que después de meses de ignorancia por internet, lo primero que hacía era pedirme disculpas. Le respondí con claridad y sinceridad: "No te comprendo, no tengo nada que perdonarte". Hablaba en serio, él no me había hecho nada o dicho nada, y tampoco era consciente de lo mal que me sentía por su relación con otra persona. Técnicamente, para él, no debería haber pasado nada.                                                                                                                
Para más sorpresa, no tardó ni un minuto en contestarme, probablemente, Selena estaría ocupada o jugando con los niños en el parque. "Me di cuenta de que la sudadera que te dejé estaba mojada por las mangas antes de irnos"                                                                                                                                       

Me quedé en blanco, ¿y? ¿Ahora como podía explicárselo? Si le contestaba con cualquier historia de los niños mientras él dormía probablemente sería capaz de preguntárselo a Jazzy, y probablemente esta le contaría de nuestra pequeña conversación arriba de las escaleras. La niña podía guardarte un secreto, pero si la gente le insistía, e intentaban volver al tema después de hablarle de cualquier otra cosa, su hermana se equivocaba y lo soltaba todo. Por lo que decidí irme por las ramas "Debió haber sido cuando me lavé la cara, ¿por qué tendría que llorar por ti, Biebs? xD"                                                                                                                           
Esta vez la respuesta tampoco tardó en llegar, y adiviné lo que me había respondido antes incluso de leerlo "No lo tengo muy claro, pero he conocido a bastantes chicas en mi vida, y muchas lo hacen O-O"                                     
"Las chicas que lloran son tus beliebers, se emocionan, es normal :)" Le escribí de manera más tranquila, mientras me acomodaba en la cama. Parecía que lo peor ya había pasado.                                                                          

"Lo sé, pero que yo recuerde, tu también eras una de ellas, ¿no?” Me mordí el labio, ocultando una sonrisa. Claro que se podría decir que yo formaba parte de ellas.                                                                                                        

"Claro que lo soy =) , recuerda como me lo paso en tus conciertos" Había ido a todos los conciertos que había podido, y en todos y cada uno me había sentido orgullosa de él. Aquella vez tardó un poco más en contestarme, me moría de curiosidad por saber que estaría pasando entre ellos dos, si Selena estaba presente mientras Justin me estaba mandando los mensajes, si estaba en los columpios con su hermana,...                                         
"Selena no se divierte como tú en mis conciertos" suspiré cansada, ¿es que siempre íbamos a tratar los mismos temas? ¿Por qué se empeñaba en torturarme sin ni siquiera saberlo?                                                                          

"¿Te has empeñado en compararla conmigo?" -le escribí no muy segura de sí me iba a gustar lo que iba a contestarme, fuera lo que fuera.                                                   
Pasaron los minutos, y no había señales de él, por lo visto ya había agotado el escaso tiempo que tenía para mí. Por lo que decidí ignorar el ordenador y marcharme abajo y pillar al menos una fruta.                                                      
Cuando bajé al comedor, solo estaba mamá metiendo los platos en la alacena. Me saludó con una sonrisa por un instante, pero me miró extrañada cuando se fijó detenidamente en mi rostro.                                              

-Cariño, ¿estás bien? -comencé a toquetear todas las frutas que estaban en el bol central de la mesa.                                                                                                      
-Claro que estoy bien, ¿por qué no iba a estarlo? -me quejé mientras cogía una manzana roja y le daba un mordisco, su dulce sabor estalló en mi boca, y está ligeramente reseca, me lo agradeció.                                                                           -No sé, a lo mejor había pasado algo anoche,...                                                                  
-Todo fue bien anoche, mamá, no te preocupes,... -le aseguré antes de marcharme de vuelta a mi cuarto. Teóricamente no le había mentido, todo había ido bien, por la noche.                                                                                            

Entre de vuelta en mi habitación y me decidí a apagar el ordenador cuando me percaté del último mensaje que Justin me había enviado, hacia pocos segundos; "Nunca he comparado contigo a nadie, Cait, siempre has sido especial para mí"                                                                                                                      

Realmente me sorprendía su capacidad para hacerme sentir bien con unas simples palabras, aunque todo mi mundo estuviera del revés (...)                               
                                                    

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CAPÍTULO 1

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