ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente xDD
Vuelve a casa por mí
Capítulo 9
-Vale, esto no es una exageración,...
Justin comenzó a soplar a un ritmo acelerado,
para controlar sus nervios, probablemente. Se sentó en el frío suelo del
ascensor, apoyándose como pudo en las paredes del mismo. Yo me arrodillé
rápidamente a su lado, sin ni siquiera pensar en otra cosa.
-¿Estás bien? -murmuré, nunca había llegado a estar en una situación como aquella. Puede que hubiera llegado a estar varias veces con él en un ascensor, pero siempre había sido durante un corto minuto; y siempre lo habíamos distraído, yo y otras personas, para que obviara por unos segundos el hecho de que estaba en aquel lugar.
Aunque nunca habíamos estado solos, atrapados
durante sabe dios cuanto tiempo.
-He estado en mejores situaciones -comentó, mientras comenzaba a marcar el ritmo con el pie para distraerse.
-No tengo el teléfono aquí... -murmuré asustada de que se pusiera más nervioso.
Alargo
la tira de su chaqueta y me indicó con la cabeza su bolsillo, metí la mano y
saqué el iPhone que milagrosamente parecía llevar a todas partes ahora.
Me moví por el poco espacio que teníamos para
encontrar una escasa línea de cobertura, rápidamente dí la llamada al número de
Pattie. Mientras los tonos sonaban y yo rezaba para que oyera su teléfono por
encima del ruido de la fiesta, Justin comenzó a seguir el movimiento de su pie
con la cabeza.
-¿Donde estás?, te están esperando todos,... -comenzó a decir su madre cortando los tonos del móvil.
-Pattie, soy Cait. Verás, hemos tenido un pequeño problema...
-Para mí no es precisamente pequeño,...-murmuró Justin encogiéndose sobre sí mismo, yo le eché una ligera mirada pero ignore su comentario.
-...La cosa es que estamos encerrados en uno de los ascensores, en alguna parte entre la primera y la tercera planta.
-¿Y Justin? ¿Cómo esta él? -me preguntó al segundo con el típico tono característico de una madre extremadamente preocupada.
-Está bastante pálido y muy nervioso,... seguramente ha estado en mejores situaciones –dije en un pobre intento de infundirle algo de calma, él sonrió ligeramente cuando escuchó lo último. Me agaché de nuevo a su lado y le aparté el pelo rubio de la frente, estaba comenzando a sudar, exactamente como cuando se enfermaba y le venía la fiebre; para aquel entonces yo ya estaba más que asustada de que le pudiera pasar algo malo, pues nunca lo había visto de ese modo- ¿Qué hago para ayudar?
No fui muy consciente de que a quién le dirigía esa pregunta, pero fue su madre la que me contestó.
-Yo voy a buscar a cualquier encargado que nos pueda ayudar lo más rápido posible, tú,...bueno, supongo que lo recordarás, Caitlin, lo que más rápido funciona, es lo más sencillo, distráele. Intenta hacerle olvidar que está en un ascensor -me explicó, se oía claramente sus tacones caminando con rápidez.
-De acuerdo, no tardes,...-susurré con un nudo en la garganta, ambas colgamos.
Me senté al lado de Justin, esté siguió ese movimiento casi con desesperación. Le sonreí ligeramente intentando comenzar con lo que me habían pedido.
-¿Qué pasa? ¿Va a traer a alguien? -preguntó, me dí cuenta de que incluso su respiración estaba agitada, le asentí con la cabeza- ¿Qué te pasa?
-Estaba recordando, ya sabes, aquella vez que fuimos a la playa cuando estábamos juntos -fue el primer recuerdo que se me pasó por la cabeza, ni siquiera pare a pensar en las consecuencias que supondrían para mí ponerme a recordar esas cosas. Esas cosas que una yo misma anterior a aquella; se había prometido enterrar en un profundo y oscuro cajón. Apoyé la cabeza en la fría pared del ascensor y le miré, estaba prácticamente en la misma posición que yo- Tú te enfermaste cuando volvimos a casa.
-Normal,... me caí al agua, y no era precisamente agosto -comentó, volvió a mirar la puerta del ascensor y me fijé en como aumentó la velocidad en su movimiento con el pie. Le cogí la mano que tenía más próxima a mí y le obligué a mirarme.
-Pillaste una buena gripe, es verdad. Pero lo pasamos bien -era cierto, tenía esos momentos muy recientes en mi cabeza, demasiado, para que la nueva Caitlin no me suplicara que me parara en ese mismo instante- De todos modos, tu madre y yo te cuidamos cuando te pusiste malo.
-Sí, claro que no me olvido de eso. Cada vez que venías a casa, mamá siempre me perseguía para que me tomará un plato de sopa y yo lo único que quería era quedarme a solas contigo, quería que si alguien me tenía que cuidar, fueras tú,... -apoyó su cabeza contra la mía.
Tragué saliva, para hacerme saber a mí misma
que me estaba pasando, pues probablemente, en aquel momento, la propia barrera
interior que yo misma me había construido para abandonar al otro lado los
sentimientos que alguna vez había tenido para Justin, se había deshecho. Por lo
que me ahogó una terrible sensación de miedo y desprotección al darme cuenta de
que, sentimentalmente, me hallaría como a setenta pasos de él.
Sabía que probablemente lo que Pattie me había
dado sin percatarse era una excusa para comportarme con Justin, tal y como
realmente quería. Pero al parecer, para él, el método para hacerle olvidar el ascensor,
estaba funcionando.
-Yo siempre seguí allí, Justin. Fuiste tú quién te fuiste, fuiste tú quién me dejaste allí, y fui yo la que tuvo que dejarte marchar -murmuré trazando pequeños círculos en la mano que le tenía cogida.
Sesenta pasos.
-Sabes porque tuvimos que hacer lo que hicimos. ¿Qué sentido tenía continuar cuando rara vez iba a volver a casa para algo más que unos pocos días? ¿Qué sentido tenía atarte a uno de tus primeros novios? Probablemente me hubieras abandonado tarde o temprano,... –sonrió ligeramente, como si aquella absurda idea hubiera sido remotamente posible- Nunca se acaba estando únicamente con la primera chica con la que sales en serio. La vida tenía que continuar, Caitlin, y tuve que dejar que tú siguieras libre en la tuya mientras yo intentaba hacer lo que quería hacer con la mía, aunque fuese lejos de ti -me explicó.
Tragué saliva de nuevo y me callé por unos segundos, era triste escuchar de su propia voz la historia de porqué habíamos roto.
Cincuenta pasos.
Aquello parecía no tener frenos.
-Por lo menos tú sí que continuaste con ella de nuevo en el tema amoroso. Cada vez que yo lo intentaba no servía para nada.Heyden, Matt,... con ninguno era lo mismo que contigo -me había prometido a mí misma no revelarle eso, pero ya no le encontraba caso no decírselo.
-Ya te dije que eras especial también. Nunca te intenté comparar con nadie, no tenía caso. Ni Jasmine, ni ninguna de esas famosas con las que me quisieron relacionar, ni siquiera Selena,... Fuiste mi primera chica en todos los sentidos, y siempre vas a serlo -ya había parado de seguir el ritmo con el pie, e incluso tenía la respiración más calmada.
Cuarenta pasos.
Nadie me podía ayudar por aquel entonces.
-¿Y qué va a pasar ahora? -le pregunté
-¿A qué te refieres?
-A que estamos hablado del pasado. Pero, y ¿ahora? -acomodé mi cabeza en su hombro, noté como me seguía mirando, totalmente centrado en lo que fuera a decir- Antes me has dicho que todavía te siguen pasando cosas conmigo,...
-Pero eso no implica que tú...
-¿Qué pasaría? -le interrumpí, con la voz
ligeramente rota- ¿Qué pasaría si a mí también me siguiera pasando cosas
contigo, si, lo que notaste en tu sudadera el sábado si que eran lágrimas?
Treinta pasos. Grité auxilio en mi interior.
-¿Estabas celosa de Selena? -me preguntó movimiento la cabeza en mi dirección, su pelo rozó mi rostro.
-Estoy celosa de ella. Celosa de que ahora ella ocupe el poco tiempo que te queda en tu vida,...
-Heyden y Matt,...
-Tú nunca tuviste que verme a su lado, Justin. No eres consciente de cuanto puede doler ver la pareja perfecta que parecéis ser -le interrumpí. Me apartó de su hombro y me miró directamente.
Diez pasos. No
quería que nadie me salvara para entonces.
-Selena y yo no somos una pareja perfecta. Y el primer ejemplo de ello, es que estoy aquí, contigo; y que siempre que estamos juntos; por mucho que tú digas que no, que lo me niegues,... toda esa mayor parte de mi tiempo, toda esa mayor parte que ocurre cuando no estamos juntos, deja de importarme, Caitlin.
Cinco, insignificantes pasos.
Ví lo que iba a hacer escasos segundos antes de lo que hiciera, aún lo recordaba. Se movió lentamente, evidentemente dispuesto a aceptar una negativa si yo se la daba. Y no iba a dársela, mi corazón no estaba dispuesto a darle una negativa en aquel momento, pero mi cabeza tenía otro plan en mente.
En aquellos lentos segundos, me vinieron
imágenes a la mente, tomadas como si fueran fotografías, recuerdos; Justin en
aquel yate de miles de dólares con Selena, tomándole de la cintura en la fiesta
de después de los oscars; presentándola de ese modo, indirectamente como su
pareja, las fotos que aparecieron de ellos en un hotel, la mañana de su
cumpleaños, todas esos premios donde ella había pasado a ser el centro de sus
agradecimientos; aquellas fotos en Hawai,...
Me aparté, justo a tiempo de que nuestros
labios se rozaran por primera vez desde lo que me parecía siglos.
Apoyó su cabeza en mi hombro, confuso, y yo no
pude evitar hacer lo mismo; pues me encontraba aún peor que él.
Y en ese instante lo sentí. El latido de su
corazón, acelerado y dañado; y con cada latido, hice mi propia cuenta:
Cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta,...cien,
doscientos pasos.
La barrera de nuevo, reconstruída.

No hay comentarios:
Publicar un comentario