miércoles, 12 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí -Capítulo 17




























ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 17


La casa se me presentó sumamente silenciosa mientras nos dirigimos hacía mi habitación; de hecho lo único que se podía oír unos ligeros ronquidos provenientes del salón. Me recordé a mí misma que mamá había optado por dormir en la pequeña habitación que teníamos en el piso de abajo; para así controlar a los chicos por si acababan montando jaleo incluso durante la noche.

Realmente no quería que lo hicieran; por mí y por Justin, todos podían dormir tranquilamente durante toda la noche. No nos haría gracia que mi madre se pusiera a buscar a Justin si no lo encontraba entre los demás chicos.

Cuando finalmente llegamos a mí habitación, abrí la puerta con sumo cuidado, y oí la risa de Justin detrás de mí.

-¿Por qué abres la puerta así? No creo que los chicos nos oigan desde aquí,...

-¿Te recuerdo que me has regalado un perro que ahora mismo también está durmiendo? –le inquirí mientras le hacía señas para que pasara.

Al final no me había llevado el bol, precisamente porque ahora tampoco quería despertar a Dolche.

Justin se paseó un corto rato por mi habitación, no tenía idea de que podía estar buscando hasta que se paró delante del corcho donde tenía colocadas diversas fotografías. Sonrió.

-Me alegro de que aún conserves nuestras fotos –me reveló. Ese era precisamente el motivo por el cual había conservado varias de esas fotos, porque eran nuestras fotos.

-Bueno, aún conservo otras cosas... La pulsera con tu nombre, tu camiseta de jockey,... –le recordé mientras me dirigía hacia el armario y me ponía a buscar un pijama.

No me respondió aquella vez, por lo que le eché una mirada desde donde me encontraba, estaba de rodillas encima de la cama, abriendo la ventana que tenía al lado. Cuando finalmente lo consiguió me volvió a mirar, no me atreví a preguntarle si tenía calor. La ligera luz de la luna le hizo un perfecto juego de claroscuro en su rostro cuando sonrió. En ese instante recordé que últimamente parecía capaz de leerme el pensamiento. Casi pude oír a mi corazón en ese momento, como el batir de alas de un pequeño colibrí, latiendo con rápidez.

-Y, ¿dormimos? –me preguntó mientras se metía en la cama; justo entonces pude volver a dirigir mi atención a seguir con la búsqueda de un pijama.

-Tengo que ponerme el pijama –le comenté como algo obvio.

-Uhmmm –se limitó a contestar, pero yo le volví a mirar y sonreí.

-Deja de pensar en eso –le exigí, el me devolvió la mirada sorprendido y fingiendo indignación.
-¿Dé que hablas? Yo no estaba pensando en eso –inquirió él sonriendo al final.

-Mentiroso, conozco tus “uhmmm” como la palma de mi mano –le respondí encontrando finalmente unos pantalones cortos decentes. Iba a optar por ponerme una ligera camiseta blanca cuando descubrí en una esquina del armario, precisamente, la camiseta de jockey de Justin. Sonreí; me quedaría a mi medida por aquel entonces.

Entré en el cuarto de baño sin decirle nada más, probablemente me hubiera pedido que me cambiara de ropa allí mismo, si por él fuera.
Intenté demorarme lo máximo que pude, para intentar tranquilizar a mi corazón lo máximo que pudiera. Pues no le ayudaba nada el hecho de que precisamente él me estuviera esperando en mi cama.

Pero ya no tenía nada más que hacer una vez me había cepillado los dientes, y el pelo.

Me eché una ligera mirada al espejo antes de salir, Ya casi no me acordaba del rostro de esa Caitlin que ahora me observaba. Tenía los ojos azules brillantes, y no me hizo falta preguntarme la razón de ello.

Nada más salir del cuarto de baño, me eché a reír. Justin se había metido debajo de las sabanas, totalmente.

-¿Se puede saber qué haces? –inquirí mientras acariciaba ligeramente a Dolche, que seguía plácidamente durmiendo en una de las esquinas del pequeño sofá de mi habitación.

-¿La tortuga? –me respondió con la voz ligeramente ahogada por las sabanas.

Me volví a reír mientras me acercaba a la cama, ya sin nervios; pues el hecho de no verle el rostro era mucho mejor para evitar que se me saliera el corazón del pecho.

Pero cuando me acerqué e intenté levantarle las sabanas, sacó un brazo y me atrapó por la mitad del muslo; empujándome, hasta que, gracias a que había conseguido levantar la sábana en el proceso, acabé con medio cuerpo pegado al suyo en la cama. Oí su risa.

-Creo que ahora eres incluso más niño que entonces –le comenté mientras me acomodaba la almohada, e intentaba disimular el pulso acelerado que ahora parecía latirme en lo oídos. Tenía el pelo aún más despeinado que antes; y me sorprendió a mi misma descubrir que también tenía los ojos brillantes, o quizás solo era cosa de la luz que entraba por la ventana.

-Bueno, me aburría de esperar –me echó una ligera mirada- Al parecer no me voy a poder poner esa camiseta otra vez.

-¿Por? –le pregunté mientras apretujaba las sabanas a nuestro alrededor.

Acercó su rostro al mío para poder susurrarme al oído:

-Porque ahora te queda demasiado bien.

Aprovecho la posición en la que se encontraba para ponerse encima de mí, apoyándose en sus brazos para que yo no tuviera que soportar nada de su peso.

-Así no creo que vayas a dormir –le objeté riendo, pero aún así parecía tener un hormigueo correteando por todo mi cuerpo, hasta las puntas de mis pies.

-¿Recuerdas la promesa que hemos hecho antes? –inquirió mientras se acercaba y me daba pequeños besos en el cuello; enviándome pequeños escalofríos al mismo tiempo.

-Desde luego –sonreí.

-¿Y recuerdas lo que me has dicho sobre esa pega? –preguntó, noté su sonrisa mientras me besaba, yo murmuré un corto aja antes de que él alzara ligeramente el rostro para mirarme a los ojos –pues bueno, yo nunca he prometido que al menos no fuera a intentarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CAPÍTULO 1

CAPÍTULO 1
Vuelve a casa por mí

¿Me sigues? Te seguiré ;D

¿Te gustó pasarte por el blog?

¿Leíste "Vuelve a casa por mí"? ¿Quieres más flash-back en ella?


Seguidores, ¡GRACIAS!