lunes, 17 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí - Capítulo 19





ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí

Capítulo 19

Todos nos metimos en la casa poco segundos después de que el coche de Justin desapareciera de la carretera; probablemente yo fuera la única que se llevó esa última imagen con mal sabor de boca.

Antes de poder subir a mi habitación, Dolche me interceptó en el camino, arrimándose a mis pies soltaba unos trémulos ladridos, sonreí ligeramente mientras lo tomaba con una sola mano; aprovechando que era un perro pequeño y lo llevaba conmigo a la habitación; a la que ya se habría acostumbrado.

Probablemente ese fuera el motivo por el cual Justin me había regalado a Dolche, para que alguien más me hiciera sonreír mientras él no estaba.

Cuando abrí de nuevo la puerta de mi dormitorio tuve una ligera sensación de déjà-vu, al observar en mi cama una amplia caja. Aunque  esta a diferencia de la otra tenía un suave tono azul, no tenía agujeros en ella, y tenía el logo de gucci impreso en ella. Oh bien, cuando lo volviera a ver tendría un razonable motivo para matarlo por comprarme algo que probablemente sería carísimo.

Abrí la caja con rápidez, esperando cualquier cosa en ella. Por lo que solté un corto suspiro de sorpresa cuando descubrí el vestido que se encontraba en ella. Era de un blanco muy ligero, que casi podría haber pasado por beige, sin mangas, y tenía un hermoso escote corazón; además recogía la cintura con una fina tira de varios tonos más oscura, un poco más abajo del escote; cayendo después en un suave manto de gasa blanca la falda, que probablemente me llegaría hacia la mitad del muslo.

Sonreí. Poco más de lo que me había llegado la sudadera de Justin hacía unas semanas.

Cuando me liberé de mi pequeño shock por aquella hermosura carísima, me percaté de la nota que había debajo del mismo vestido. Solté el vestido a mi lado, y leí con avidez de nuevo, las palabras que él mismo había escrito. Seguía sin comprender como podía encontrar tiempo para todo.

Espero que hayas tardado un rato en encontrar esta nota, eso significaría que el vestido te ha encantado.
Sí, lo has adivinado, me ha costado lo suyo, sí lo has adivinado, no me ha importado nada. Solo quiero saber que amas ese vestido que tienes delante y que yo escogí pensando en ti.
Sí, admitiré que mi madre me ha echado una mano a la hora de escogerlo, es la mejor madre del mundo, ni siquiera me ha preguntado nada sobre nosotros, pese a que era consciente de que el vestido era para ti.
Supongo que tendré que decírselo tarde o temprano.
Olvidándonos de todo eso, si realmente te ha gustado, quiero que lo lleves el viernes, póntelo el viernes y tengo por seguro que la demás chicas no podrán hacer nada a tu lado. También sé que tendré que esquivar a más de un moscón; pero me arriesgaré.

Te veo dentro de cuatro días.
Te quiero, reina.

Casi se me vuelven a saltar las lágrimas al recordar que ya se había marchado y que no podría darle las gracias personalmente.

Guardé la nota en su sitio, y con sumo cuidado el vestido, cuando cerré la tapa, recordé que había olvidado de cerrar la puerta de mi habitación, por lo que eché una ligera mirada hacia ella, todo para darme cuenta de que no estaba completamente solo, pues tenía a Christian mirando lo que estaba haciendo con ojos ligeramente curiosos.

-Bonito vestido –alabó él apoyándose en el marco de la puerta.

-Gracias –murmuré de manera rutinaria- ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-Acabo de llegar –me miró de vuelta, repentinamente incómodo- ¿me vas a contar que esta pasando con Justin, Cait?

-¿A que te refieres con eso? –le pregunté, pues realmente lo que yo quería saber era que me estaba preguntando exactamente, antes de revelarle más de la cuenta.

-No sé, dímelo tú. Hace unas pocas semanas me pide que compre dos entradas para el baile de graduación del instituto, y esta mañana me pide que deje ese regalo en tu habitación cuando tú no estés,...

Por lo visto, el mismo Justin se había encargado de dejar a Dolche en mi habitación.

-¿Estáis saliendo de nuevo? –me inquirió mi hermano sacándome de mis pensamientos de golpe.

-Es una manera de verlo –le respondí mientras dejaba el vestido en una de las repisas más altas que había en mi armario. No pude verlo justo en ese momento pero pude oír el suspiro de frustración que soltó.

-Caitlin, por favor,... –me giré realmente sorprendida de aquellas palabras- ...no sigas con esa locura.

Me quedé estupefacta por unos largos segundos, mi mismo hermano, que tenía a Justin como objeto de su devoción, mi mismo hermano que hacía años había echo todo lo posible para que Justin y yo pudiéramos salir juntos, me estaba pidiendo que abandonara cualquier intento de volver a tomar esa relación.

-¿Me estás vacilando? –le pregunté, mientras él me dedicaba una mueca marcada por una ligera angustia- no puedo creerme que precisamente tú,...

-Escúchame, un momento, Cait –me interrumpió él- Entiende esto, ¿vale? Está bien, soy tu hermano pequeño, y en este tipo de cosas siempre he intentado meterme lo menos posible en lo que a ti respecta; y sí, también sé que trato a Justin como a un hermano mayor. Pero no quiero que volváis a estar juntos, todo eso no puede traer nada bueno,...

-¿Por qué? –le exigí en un susurro.

-Porque quiero verte feliz –explicó con una ligera sonrisa- Quiero a Justin, lo sabes, y desde luego que también te quiero a ti. Pero míralo de este modo, no sé que tipo de cosa habréis preparado, no sé que te habrá dicho él para convencerte, pero ahora está con Selena, con una actriz querida en Hollywood, no puede ocurrir nada bueno si de repente decide cortar con ella y empezar a salir contigo. ¿Qué crees que ocurrirá? ¿De verdad crees que los tabloides no se cebarán con vosotros como lo hacen con él y Selena? Las cosas eran muy diferentes, cuando hace unos años Justin solo estaba obteniendo el reconocimiento en ese mundo; ahora está inmerso en él. No quiero que nada de todo eso nos afecte, no quiero que nada de eso te afecte a ti.

-Christian, yo,... –intenté decir en un comienzo.

-Lo quieres, ¿en serio crees que no lo sé? Te oí llorar el otro día antes de que él apareciera, estuve allí cuando cortasteis la primera vez, y he visto como te has comportado con tus otros novios, ya he podido hacerme una idea –me explicó mientras se sentaba en mi cama. Yo no tardé en situarme a su lado.

-¿Desde cuando te has vuelto tan listo? –le pregunté con un ligero tono de burla, él se rió liberándose un poco de la tensión que le acompañaba en sus hombros.

-Eso es una indirecta de que no piensas hacer nada, ¿verdad? –quiso saber tomándome de la mano.

-Lo siento, pero ¿realmente crees que no hemos pensado ya durante días en todo lo que me has dicho? Y sí, parece una locura, pero queremos volver a intentarlo, volver a darnos una oportunidad,... –le expliqué mordiéndome ligeramente el labio.

-Me lo temía,... –murmuró él con una amplia sonrisa de rendición.

-Míralo de este modo, cuando intentabas que saliera con él hace unos años, me decías que querías que fuera como un hermano para ti; así que aún hay esperanzas de que eso ocurra –le dejé caer la indirecta segundos antes de que abriera la boca sorprendido y comenzara a negar rápidamente con la cabeza.

-¡Eso ya ni se te ocurra, ¿eh?! No quiero verte casada hasta por lo menos los veinticinco, ¿pero qué digo? Hasta los treinta por lo menos –me amenazó él mientras se marchaba indignado. Me reí cuando cerró la puerta a su paso. Por lo visto todo volvía a estar en su sitio.

La mañana siguiente salí de compras con Ashley, para intentar evadirme un poco del dilema que tenía en casa, encontrar unos zapatos acordes al vestido y de paso para ayudarle lo máximo posible en encontrar un vestido para ella.

Además, con respecto al viernes, tenía el incentivo añadido de que Payton volvería de su viaje para poder estar en la graduación.

Le conté toda la historia sobre Justin a Ashley mientras rebuscaba en la sección de zapatos; parecía que le iba a dar un ataque al corazón de lo emocionada que estaba; después de repetírselo varias veces parecía que todavía no era capaz de creérselo. Y me suplicó más que me pidió que llamase a Justin, para comprobarlo con sus propios oídos.

Me negué completamente, no dudaba de que él me cogería el teléfono, pero no quería hacerme a la idea de donde se encontraría en esos momentos, o poniéndome en lo peor, con quién. La cuestión fue, que Ashley y yo nos recorrimos todo el centro comercial, y después de insistirme durante horas, me replanteé a mi misma de que podría llamarle exclusivamente para saludar.

Por lo que sentadas en unas de las sillas de una pequeña cafetería, cogí mi móvil, busqué su número y le dí a la tecla de llamada. Tenía a Ashley pegada literalmente al lado del teléfono, y por consecuencia al lado de mi oído.

Un tono,....

Otro tono...

Y otro,...

Y otro,...

Ambas oímos lo mismo.

“El número al que llama no se encuentra disponible en estos momentos,...”

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CAPÍTULO 1

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