ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.
**Es corto, pero pronto haré maratón ;)
***Puede que os líe un poco , pero en los próximos capítulos entenderéis todo :)
Vuelve a casa por mí
Capítulo 12
...Varios días después...
Idiota, era una grandísima idiota. ¿Cómo había sido capaz de creerme sus mentiras, sus dulces palabras? ¿Cómo había llegado si acaso a pensar alguna vez que realmente estaba enamorado de mí?
Todo era una falsa, todo en su vida desde que se había hecho famoso había sido una falsa, y yo estaba dentro de ese gran círculo de mentiras.
El timbre del móvil volvió a sonar insistente dentro del bolsillo de mis vaqueros. Y a cada tono yo me estaba rompiendo cada vez más por dentro, pues cada vez que el maldito teléfono sonaba iba acompañado de Never let you go. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces la había escuchado, no paraba de llamar, no paraba de insistir.
¿Por qué insistes en continuar la mentira, Justin?
En ese momento, yo me encontraba sentada en el suelo, contra la puerta de mi habitación que permanecía cerrada a cal y canto. Mamá ya había intentado, sin éxito, saber que me pasaba. Por lo que no me sorprendí al oír otros nuevos golpes contra la puerta.
-Cait, tengo a Justin al teléfono, quiere hablar contigo, dice que no le coges sus llamadas a tu móvil,... -dijo Chris realmente incómodo, consciente de que se estaba metiendo en algo que prefería no saber.
Que astuto de tu parte, Justin.
Me limpié las lágrimas, más persistentes aún que él, de mis ojos; mientras Chris no paraba de insistir al otro lado de la puerta.
-Dejadme todos en paz -le exigí más que le pedí con la voz terriblemente rota. Y por un momento no oí nada más. Probablemente, se había quedado sorprendido con mi respuesta, pero no tardó en replicarme con la voz temerosa.
-Justin dice que si te niegas a hablar con él, no le quedará más remedio que venir él a buscarte.
En ese instante, la que sintió miedo soy yo. No quería enfrentarme a él de ninguna manera. No quería oír su voz diciendo mi nombre, pidiendo disculpas por haber cambiado, por no ser aquel pequeño adolescente del cual me enamoré; y mucho menos quería verle a la cara y volver a comprobar por mi misma que aquel chico había desaparecido.
-No me importa nada de lo que él haga, Christian. No pienso ni quiero hablar con nadie, ¡Dejadme sola! -le volví a decir, mintiendo terriblemente en la primera parte.
Y finalmente, volvió el reparador silencio y con él, de nuevo, él sumergirme de nuevo en mis torturados recuerdos. ¿Qué había hecho para merecer tanto dolor en mi vida? ¿Que había hecho para que él me tratará de la manera en la que lo había hecho desde el primer momento? Maldije mil veces el día en que nos habíamos conocido y también el momento en que me dí cuenta de cuanto me gustaba su sonrisa.
Recordé sin poderlo evitar como le había dicho a mi hermano, nada más conocerme, y caracterízando su manera de ser: "Tío, me he enamorado de tu hermana"
Mentiroso.
***
No tardé más de diez minutos en escuchar aparcar el coche frente a la casa. Para mi sorpresa había cumplido su amenaza y estaba allí, pero seguía sin entenderlo. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Qué podía importarle yo realmente para que continuara con el engaño tanto tiempo? ¿Por qué no podía dejarme llevar una vida normal?
Oí ruidos apresurados en el piso inferior; yo aún no me había movido de donde estaba, por lo que pude oír muy bien la voz de Justin tras la puerta de mi habitación.
-Caitlin -me llamó.
Primera oleada de dolor.
No pensaba hablar, de hecho, no creía siquiera que fuese capaz de hacerlo si lo intentaba, y además, no pensaba darle el gusto de escucharme hablar con la voz rota y hacerle saber que había estado llorando.
-Mira, esto sería mucho más sencillo si me dejarás explicartelo,...
¿Tan tonta se creía que era que no podía entender lo que me había hecho?
-Ya veo que no piensas dirigirme la palabra,...
La verdad es que hoy estás que te luces, Justin
De nuevo escuché ruidos apresurados y de repente, silencio. No entendí que había pasado. No podía creerme que su inútil discurso hubiera quedado ahí.
Me levanté de donde estaba y escuché más atentamente detrás de la puerta; pero solo escuché la puerta principal cerrarse con brusquedad. Cada vez entendía menos, hasta que finalmente comprendí todo cuando escuché desde el exterior a Chris gritarle a alguien y el sonido de pisadas en las escaleras que teníamos en la parte trasera del jardín.
¿Por qué no podía acabar con lo nuestro de una vez por todas?

No hay comentarios:
Publicar un comentario