sábado, 15 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí -Capítulo 18




ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 18


-No quiero que te vayas -le volví a repetir por enésima vez; aún con mis brazos rodeando su cuello. Él sonrió y pasó su mano por dentro de mi camiseta, acariciando mi espalda desnuda; el tacto repentino de su piel me produjo un agradable escalofrío.
-Ni yo quiero irme; pero sabes que tengo que hacerlo,...
-Me encantaría que esto acabara pronto,... -le interrumpí en un susurro, claro que era consciente de que se tenía que marchar, claro que sabía con quién se acabaría viendo dentro de unas pocas horas.
Justin, simplemente había usado parte del tiempo que le  quedaba libre para intentar hacer las paces conmigo; y aunque lo había conseguido de la mejor manera posible, volvía a aparecer el problema de que volvía a ser la tercera en discordia en una relación.
Él tenía sus quejas con respecto a eso, pues para Justin la tercera en discordia ni siquiera era Selena; pues me había repetido varias veces que ya no sentía nada especial por ella. Para él, ahora solo estábamos de vuelta él y yo, y nadie más; la cuestión de Selena era algo que tarde o temprano desaparecería.
-No quiero que sufras,... -murmuró mientras yo apoyaba mi cabeza en su hombro. Las comisuras de mis labios se elevaron sin poderlo evitar; formando una triste sonrisa.
-No veo como vas a poder evitarlo,...estarás lejos, con ella, saliendo juntos,...
-Pero nada va a ser real, y lo sabes, Caitlin -noté como besaba ligeramente mi pelo.
-Nada para ti, pero ni siquiera sé si ella sigue sintiendo algo por ti, ¿qué te hace pensar que Selena te ha olvidado con tanta facilidad? Te recuerdo que hace nada me estaba mirando con recelo porque pensaba que yo había dormido contigo.
-¿Eso es lo que pasa? ¿Te asusta la idea de que vuelva a sentir algo por ella? -me preguntó, y noté una nota de burla en su voz, que a su vez me hizo preocuparme por si se tomaba todo aquello en broma.
-Básicamente, me asusta la idea de que la historia vuelva a repetirse...
Me apartó ligeramente para que pudiera verle a la cara.
-Caitlin, escúchame, volveré dentro de cuatro días, iremos juntos a la graduación, lo pasaremos genial; y después pasará lo que tenga que pasar con respecto a nosotros, no con respecto a ella. Le he explicado todo, y es consciente de que a partir de ahora tendremos que actuar, simplemente eso. Nada más acabar el verano, romperemos oficialmente y podré decirle al mundo entero que sigo enamorado de ti. Y por si también lo has pensado, me dará igual si a la gente le parece bien o mal que vuelva a salir contigo; porque eso es lo que yo quiero hacer; bueno,... -dudó durante unos segundos- ,...queremos, ¿verdad?
No le contesté, simplemente me limité a asentirle con la cabeza, notando las lagrimas quemando en mis ojos por salir, Justin susurró un ligero oh; antes de apretarme aun más fuerte entre sus brazos.
-No quiero verte llorar, de hecho, no quiero que llores, aunque yo no pueda verte -proclamó negando con la cabeza, apoyada en mi hombro.
-Cuídate, ¿vale? -le pedí separándonos de nuevo, me alzó una ceja, confundido- solo serán cuatro días; pero todos los días salen noticias sobre ti, y no siempre son buenas,... Así que, quédate en casa todo lo que puedas, sal con Selena lo mínimo posible, -sonrió- e intenta no meterte en líos hasta el viernes que viene.
-Vaaaaale, mamá -le hice una mueca, y él me beso en la nariz- cuando me vaya quiero que subas a tu cuarto; habrá un regalo para ti.
Me reí.
-No será otro perro, ¿verdad? Ya voy a tener suficiente con Dolche,...
-Noooo, es una sorpresa; le pedí a Christian que lo subiera a tu cuarto cuando bajaras.
Dudé unos segundos.
-¿Mi hermano lo sabe? ¿Se lo has contado?
-La verdad es que no, aunque probablemente ya se lo estará imaginando -comentó con una sonrisa mirando hacia la entrada principal de la casa.
En ese momento, estábamos en una de las esquinas de mi casa; ocultos y arropados bajo la sombra del gran sauce que tenían nuestros vecinos. Los chicos hacían rato que se habían marchado, despidiéndose antes de Justin.
Pattie había llamado hacía un rato para decirle que se pasaría a recogerle con Kenny, para que preparara las cosas que se había traído a mi casa y marcharse finalmente de nuevo a Atlanta.
De repente sonó una alarma, proveniente del bolsillo de la fina chaqueta que llevaba Justin, proveniente a su vez de su teléfono móvil.
Tenía que preparar sus cosas.
Me besó antes de que pudiera darme tiempo a decirle algo, me besó por todo el rostro hasta que consiguió que riera.
-Todo va a estar bien, Cait, ya lo verás -me dijo antes de darme un último abrazo, el más largo de todos.
Veinte minutos después, apareció Pattie con el coche, y Kenny efectivamente la acompañó.
Mis padres y mi hermano salieron también a despedirle; de hecho cuando miré a Chris de nuevo a los ojos, pude darme cuenta de que realmente sabía muchas más cosas de lo que nosotros podíamos haber llegado a imaginar.
Kenny metió su mochila, que era el único equipaje de mano que llevaba, en el maletero, mientras se despedía de nosotros.
Solo me dió un corto abrazo, como a todos; y no podía haberle pedido más, porque me hubiera puesto a llorar si hubiera hecho cualquier otra cosa más.
Se metió en el coche, con una mirada triste cruzando su rostro. No quería que se marchara del mismo modo en el que él me dejaba a mí. Cuando el coche arrancó y me echó una última mirada de reojo, le saqué la lengua, él sonrió y yo también.
Fue igual de triste que todas las veces que se había marchado, pero al menos me quedaba ese consuelo de que volvería el viernes de esa misma semana;... cuanto más pronto se fuera, más pronto volvería.
Además, aún tenía uno de sus regalos esperándome en mi habitación.




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CAPÍTULO 1

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