viernes, 7 de septiembre de 2012

Vuelve a casa por mí -MARATÓN 13-14-15





































ADVERTENCIA: Tiene algunos cambios con respecto a la historia original, no me matéis por ello, tenedlo siempre presente.

Vuelve a casa por mí
Capítulo 13


...Días antes...
Podía aprender a vivir con aquello.

Podía aprender a vivir con la ilusión de que seguía enamorado de mí, y hacerlo me sería sumamente fácil.

Todo seguía tranquilamente su curso. El hecho de que no tuviera que macharse durante tanto tiempo; hacía que todo volviera a parecer como antes. Como si nunca se hubiese marchado de su casa; paseabamos por las viejas calles que nos habían visto crecer juntos. Como si nunca se hubiese hecho famoso; podíamos quedar a comer en cualquier restaurante de la zona. Y como si nunca hubiese tenido otras novias distintas; podíamos besarnos en cualquier lugar.

Eso sin contar que muy rara vez estábamos completamente solos. Y eso sin contar; que yo misma tenía que recordarme tras cualquier salida que solo podía jugar con él; y que tarde o temprano; probablemente cuando regresara a Los Angeles, tendría que acabar con ello; traerle de vuelta a la realidad y hacerle saber que nunca volveríamos a estar juntos.                    

El principal problema en todo aquello era que él adoraba lo que hacía y con cada relación se jugaba la aceptación o rechazo de sus fans, se jugaba demasiado... como para que a mí no me preocupara.
                                                                                                                           
-¿Desde cuando te gusta tanto la comida mejicana? -le pregunté mientras se terminaba un burrito completo; parecía un niño, realmente contento solo por tener un plato lleno de comida para deborar.                    

-Es lo que mejor se te queda de los países, la comida -me comentó riéndose.                                                                                                                                      

-Pensaba que nunca tenías tiempo para probar la distinta comida de los países y que siempre comías del McDonnalds -le aseguré con el ceño fruncido y él me sonrió ante mi expresión.                                                                  

-Y es verdad, solo puedo probarla de casualidad en algunos países. Y sí, ya lo sé, no te gusta que coma allí -me dijo ligeramente orgulloso de haberse acordado de ese detalle. Mientras me hablaba cogí la servilleta que tenía más a mano y le limpié la boca, exactamente como a un niño pequeño, me reí ante su comentario.                                                                      

-Eso no es verdad, ya sabes que soy la primera a la que le encanta comer allí, por lo que no me molesta exactamente que lo hagas, sino que tengas que hacerlo tan a menudo; aunque supongo que es otra de las cosas obligatorias en lo de ser un personaje conocido,...                                          

-¿Te preocupa algo? -me preguntó Justin sin rodeos antes de que yo soltará mi refresco.                                                                                                              

Nos encontrabamos en un pequeño y nuevo restaurante que estaba a poco más de tres calles del Teatro Avon, había sido yo quién se lo había sugerido. Y evidentemente no estabamos solos, Kenny se encontraba de espaldas a nuestro pequeño reservado, seguramente preocupado en su propio almuerzo. Habíamos tenido suerte de que solo hubiera venido él, pues Pattie había insisido hasta más no poder sobre que nos llevaramos por lo menos a dos personas más. Pero la cuestión era precisamente esa, que nosotros no queríamos llamar la atención.                                                        

-Si te soy sincera, muchas cosas -le confesé mirando a nuestro alrededor; gracias a dios el restaurante no estaba muy lleno; solo había una pareja de ancianos dos filas más allá de nosotros y un chico con pinta de universitario tecleando en su portátil totalmente centrado.                              

Me cogió de la mano por encima de la mesa, ese suave tacto ya era especial para mí, tanto que incluso la pareja o el chico hubieran sido capaces de apreciarlo en el caso de que hubieran estado pendientes de nosotros, que no lo estaban.
                                                                                                                           
-Cuentámelo, por favor -me pidió, por una vez sin sonreír, y yo lo hice, probablemente porque parecía que se lo tomaba en serio, probablemente porque me dolería el hecho de dañarle de cualquier manera, muy en el fondo.
                   
-Me preocupa como pueda afectar todo esto a tu mundo en Atlanta. Tarde o temprano, esto explotará a los ojos de todas tus fans, a los ojos de la prensa. Yo no sé como es ese mundo, Justin, no lo conozco al mismo nivel que tú; pero estoy segura de que no es bueno tener que compartir cada cosa con ellos. Y todo eso sin contar con el hecho de que todavía no has arreglado las cosas con "tu verdadera novia",...
                           
-Tú eres mi verdadera novia -me contradijo con voz dulce, y yo le sonreí muy consciente de que sabía lo que le quería decir.
                                                       
-No para la prensa. Están deseando verte agarrando la mano de Selena en cualquier sitio; después de todo el tiempo que le han costado aceptar lo vuestro, ¿como crees que verán que la dejes por mí? -le susurré sin ninguna necesidad, nadie más nos escuchaba.                                    

-Me estás pidiendo que continue con Selena,... ¿esto va en serio, Caitlin? -me preguntó con el ceño fruncido por la confusión, y no me extrañó; lo que en realidad intentaba era mandarle indirectas, de hacerle entender de que realmente, por mucho que quisieramos, ya no habría posibilidad de que volviesemos a tener una verdadera relación.                

-No seas bobo, evidentemente que no quiero que estés con ella. Pero no quiero que nada de lo nuestro estropeé tu carrera -aunque para seguir el juego, tenía que continuar aparentando ser sencillamente, una chica enamorada.

Que irónicamente era lo que era por aquel entonces, muy a mi pesar.                                                  

-Cait, entiende esto solo, nunca te voy a dejar marchar otra vez; ni siquiera aunque tú quieras,...
                                                                                                   
-¿Recuerdas la canción que me compusiste? Lo que me acabas de decir no es jugar limpio,... -le recordé con una mueca.
                                                                                                                         
-Nunca dije que fuera a hacerlo,... -inquirió con voz firme ante de apretar con fuerza mi mano- Cait, acabaré con todo esto cuando vuelva a Los Angeles. Romperé con Selena lo más rápido posible y llevaremos la vida más normal que podamos. Además, mis fans me quieren ver féliz y tú me haces féliz de verdad,...

Que fácil lo veía todo.
                                                                                         
-Gracias -me acerqué a él y le besé notando el sabor de la comida en sus labios, sonreí animada, quitandole importancia a mis preocupaciones por unos segundos- Anda, termina de comer y vayamos a dar una vuelta.
                                                     
Paseamos por los alrededores poco tiempo después cogidos de la mano, como una pareja normal si no contabamos con que Kenny nos seguía. Volvimos a la casa de Justin incluso para dar un paseo con su hermana pequeña, a la cual llevaba días sin ver. Todo ello en una perfecta normalidad.

Justin volvió a Los Angeles al día siguiente; a terminar con asuntos de su nuevo disco y además con Selena. Incluso me llegó a pedir que le acompañara pues ya no tenía clases. Pero preferí quedarme en casa, pues pasara lo que pasara tenía claro que ella no me querría ver rondando por ahí.            
                                                                                                                                   
-¡Caitlin, despierta, y pon MTV, corre! -me gritó Ashley a la mañana siguiente nada más cogerle el teléfono. Yo le hice caso medio adormilada todavía y encendí la televisión dispuesta a ver lo que ella quería.                                          

Pero realmente desearía no haberlo visto.

Una ráfaga de aire fría se encargó de congelar mi corazón; tontamente enamorado.                                                                              
Imágenes de Selena con Justin en la playa de Long Beach, abrazándose, besándose; de nuevo, juntos(...)


_________________________________


Vuelve a casa por mí

Capítulo 14 (siguiendo con el doce)



-Ábreme, por favor –me pidió. Realmente había subido por la parte trasera de nuestra casa y estaba en el pequeño balcón de mi habitación. Tenía el pelo ligeramente despeinado y llevaba una fina sudadera azul, dolía darse cuenta de cuanto me seguía gustando, incluso en ese momento.

Hormonas, me dije. Son solo las malditas hormonas de la adolescencia.
                                                                                                          
Nos quedamos mirándonos durante un largo rato, no sabía cómo tenía la vergüenza de seguir con todo aquello. Ahora no me parecía extraño que la prensa aún no se hubiera enterado de nada sobre nosotros. Para ellos, Justin y Selena acababan de salir de una pequeña crisis y volvían a ser el perfecto modelo de pareja feliz; mientras yo me convertía, tristemente, solo a mis ojos, en el sucio secretito de Justin Bieber.
                                                 
-¿Y si no quiero? –le pregunté de la peor manera posible. Ya me daba igual que se hubiera dado cuenta de que había estado llorando, probablemente ya lo habría supuesto al ver mi rostro.                                                                      

–Esperaré aquí hasta que lo hagas, Caitlin –me advirtió, su voz me llegaba ligeramente ahogada debido al cristal que nos separaba.                                  

Transcurrieron unos largos segundos hasta que finalmente me acerqué a los ventanales que tenía y le abrí uno sin decir ni una palabra; él entró repentinamente confuso ante mi súbito silencio.
                    
-Comprendo lo enfadada que estarás,... -comenzó a decir en el centro de la habitación, a sabiendas de que él no pensaba moverse; me senté en la silla que tenía al lado del escritorio.                                                                                            

-No estoy enfadada, Justin. No seas ingenuo; estaría enfadada si me hubieras ocultado algo, pero esto no ha sido ocultarme algo...; esto ha sido engañarme descaradamente. Tú nunca has visto a Selena con otro; no sabes cómo se siente,...

No debería haber actuado así, como una estúpida novia despechada; pero no me podía controlar los impulsos por aquel entonces.
                                                                                                     
-No seas tú la ingenua, que me va a importar ver a Selena con otro chico ahora,... -se agachó al lado de mí y me agarró las manos. Le miré esta vez, realmente cabreada, a los ojos.                                                                                      

-¿Me estás vacilando? ¿Me estás diciendo que me has engañado con Selena simplemente por hacerlo, qué ni siquiera sientes nada por ella tampoco? -solté su agarre de sopetón y él me dirigió una mirada cansada.                                                                                                                    

-¿Me dejas explicarte todo, paso a paso? Sería mucho más rápido que contestar cada una de tus preguntas -le devolví un frío silencio, que él entendió como una aceptación o probablemente estaba deseando tener  cualquier oportunidad para hablar.                                                                          

-Nada más volver a L.A. me encontré con Scoot, tuve que ir al estudio de L.A. Reid para terminar de grabar una canción con Usher para el disco de navidad. Le conté toda la situación, todo lo que me estaba ocurriendo, a él y a Usher. Y ambos estuvieron de acuerdo, Caitlin. No puedo acabar con Selena así como así. No solo afectaría a mi carrera, sino también a la suya. Tú misma me lo dijiste, ¿recuerdas? Debo tenerlo en cuenta por mucho que quiera acabar con esta farsa, Cait. Tenemos que parecer la pareja normal que éramos hasta que llegue un momento en el que la noticia no afecte de una manera radical a nuestro trabajo.                                                                                            

-¿Y cuándo va a ser eso? -le pregunté sin rodeos, sin ni siquiera querer mirarle a la cara.                                                                                                                

-Mi disco saldrá en noviembre, así que eso no es lo que más molesta. Selena en cambio, está a punto de sacar el suyo y hará una gira con él este verano; después de la gira no debería haber,...                                              

-¿Cuando?                                                                                                                  

-Dentro de dos meses y medio -me respondió con la voz repentinamente seca. Me levanté del asiento y él copió mi movimiento. Me acerqué a la puerta de mi habitación y se la señalé con un movimiento de cabeza.                        

-Ahí tienes la prueba que he estado esperando todo este tiempo,... -le revelé con una ligera risa triste- Siempre ocurrirá algo,... No vuelvas a presentarte en mi habitación,... no vuelvas a dirigirme la palabra, no vuelvas a llamarme y mucho menos vuelvas a tocarme, Justin -le advertí mordiéndome el labio, noté el metálico sabor de la sangre en mi boca.                                          

-Caitlin,... -murmuró de nuevo, enviándome otra punzada llena de dolor.            

-Entiende esto de una vez. No pienso estar esos dos meses y medio siendo el sucio secretito de Justin Bieber. Si no puedes romper con ella, está bien, lo asumo, -mi corazón se encogió dentro de mi pecho, consciente de mi propia mentira- pero no esperes que esté contigo mientras tengas que estar con ella. He pasado mucho tiempo sin ti, Justin, y ya me viste, pude sobrevivir. Pero eso sí, no pienso estar aquí siempre, ¿sabes? Si pasan esos dos meses y medio y soy yo la que ya no quiere estar contigo, tendrás que asumirlo, tendrás que asumir que habrá sido culpa tuya -me miró con desesperación por unos segundos, pero finalmente me hizo caso y desapareció por la puerta, para marcharse quién sabe a dónde.
                                                                                                                   
Nada más desaparecer de mi vista, cerré la puerta de mi habitación a cal y canto; me apoyé en ella para acabar sentada, y lloré silenciosa pero intensamente; prometiéndome a mí misma que sería la maldita última vez que lloraría por su culpa, la maldita última vez que dejaría mi corazón abierto; por todo aquello que me había quitado la vida en ese tiempo; y sobre todo, por lo que estaría por venir. 


___________________________________

Vuelve a casa por mí
Capítulo 15



…Una semana después...

-¡Tierra, llamando a Caitlin Beadles! ¿Hay alguien hay?                                      
           
La voz de Cameron me despertó de mi ensoñación. Estabamos sentados en el césped del patio de nuestro instituto con otro gran grupo de alumnos. Estabamos descansando después de haber estado casi dos horas decorando el gimnasio para “la noche de nuestras vidas”                                                                                               

-No es nada, Cam, en serio –le respondí mirando para otro lado; el día se me presentaba eterno. Justin se había presentado constantemente en mi casa con la excusa de ver a Christian. No nos habíamos hablado, no nos habíamos mirado, ni siquiera nos habíamos rozado. Lo había observado jugar en el patio con mi hermano al lado de mi cochera desde mi ventana, con mucho cuidado de que no se diera cuenta; para torturarme a mí misma, que sé yo por qué,…                                                                                                              

-Llevas rara mucho tiempo, hace mucho que no sonríes,… -me acusó mirando de reojo a su amigo Cody, el cual estaba hablado muy animado con Ashley.                                                                                                                               

-¿Qué te importa a ti cuando sonrío o no sonrío? –le pregunté, quizá de manera un poco ruda; aunque él no pareció inmutarse.                                               

–A alguien debería importarle, ¿no crees? –me intentó responder él con otra pregunta; le miré y sonreí ligeramente; probablemente para quitarle importancia a su anterior comentario.                                                                                                       

-¿Y tiene que ser a ti precisamente? –quise saber alzando una ceja, realmente divertida ante su flirteo descarado.                                                     

–Bueno, ¿y por qué no puedo ser yo? –me preguntó antes de acercarse, y quedarse a escasos de mi rostro. Le miré realmente sorprendida; dándome cuenta de lo poco que conocía realmente a ese chico.

Cameron ya me había convencido para quedar con él solo diez minutos después. La idea no me desagradaba del todo. Cameron era realmente mono, divertido y buscaba algo que poco chicos habían intentado conmigo, hacerme feliz. Pese a todo, yo solo me repetía una cosa; ya lo había hecho antes, podía quedar con otros chicos, aunque solo fuera para distraerme.                                                           

No, Justin, tú no puedes influirme también en eso.
           
Llegué a casa cerca de las tres, aparqué con sumo cuidado en nuestra cochera, ya que para variar, los chicos se encontraban por ahí jugando a baloncesto; sí, Justin incluido. En aquel momento ni siquiera le dirigí ni una mirada. Me metí en casa saludando de pasada a mi hermano, que continuaba revoloteando alrededor de Justin tan campante.                                                                                        

-¡Mamá! –llamé mientras subía con rapidez la escalera principal. Mi madre apareció prooveniente del salón y yo me paré y la miré desde arriba.                                                                                                                               

-¿Ocurre algo importante? –me preguntó, llevaba un canasto inmenso de ropa sucia, de repente pareció acordarse de donde venía- ¿Cómo ha ido la decoración?                                                            

-Genial, mamá. Pero quería avisarte de que está noche voy a salir por ahí con Cam,…                                                                                             

-¿”Salir por ahí”? ¿Es así como se dice ahora? –me preguntó sonriendo, le miré de una manera acusadora y volvió a sonreír- Perdona, cielo. Pero me alegro de que salgas con alguien; has tenido unas semanas muy raras desde lo de Matt,…                                                   

-Desde Matt, ya, seguro,… -murmuré y me marché directa a mí habitación para arreglarme.                                                                                          

Después de tirarme cerca de dos horas arreglándome salí de mi cuarto con otra perspectiva con respeto a la cita. Era agradable, preocuparse como una chica normal, de la apariencia que tendrías para un chico nuevo; pues pese a que ya conociera bastante a Cameron, nunca me lo había imaginado como novio. 

En el último segundo, tras haber elegido unos shorts vaqueros oscuros, y una camiseta con vuelo, pero de mangas largas y ajustadas, decidí ponerme una cazadora muy especial. Había sido regalo de Justin cuando habíamos cumplido los dos meses. Era la típica cazadora de un jugador de fútbol americano; pero eso no importaba, lo que importaba era que Justin la vería, y que a lo mejor por unas milésimas de segundo, él se sentiría mal, él y no yo.                                                                                                                      

El timbre sonó de improviso trayendo consigo una sonrisa por mi parte. Mi madre ni se molestó en abrir, tenía claro que era para mí. Bajé las escaleras con paso acelerado y le abrí la puerta a Cameron con una cálida sonrisa de bienvenida.                                                                                                                       

Noté la mirada insistente de Justin constantemente en mí desde que salí por la puerta y la casa desapareció de nuestra vista.                                                                 

Me llevó a la pequeña feria que habían montado cerca de su casa. Era cuatro atracciones, algunos puestos de comida y muchísima gente a nuestro alrededor; pero fue genial. Nos montamos tres veces en cada atracción, me invitó a un algodón de azúcar gigantesco, que al final acabamos compartiendo y me consiguió un peluche aún más grande si cabía de un oso panda.                                                                                                            

–La próxima vez, elige otra cosa que no sea el algodón de azúcar, por favor, ahora me duele la cabeza –comentó pasándose la mano por su oscuro pelo despeinado, mientras llegábamos el porsche de mi casa.                                                                                                                

–Serás bobo, ¿qué culpa va a tener el…? ¡Espera! La culpa la tendrás tú, ¿quién ha empezado a comérselo descaradamente? –le eché en cara con una sonrisa, apretando con fuerza el peluche al cual llevaba abrazada todo el camino.                                                                                                                                

–Vamos, no podías habértelo acabado tú sola, Caitlin –se quejó metiendo las manos en los bolsillo de su cazadora- Estas muy guapa cuando sonríes, lo eché de menos, ¿sabes?                                                                                        

-Ya, supongo que estoy bastante extraña, de como siempre,…                                        

-Bueno, tú siempre has sido extraña –le dí como en un apto reflejo en el brazo, pero sin pasarme y él sonrió mientras susurraba un “augh” muy fingido- En serio, ¿estás preocupada, te puedo ayudar en algo?

Al instante, lo estaba callando con un beso. Ya que no quería que tocara temas de los que yo no quería hablar, ya que por una vez alguien parecía realmente preocupado por mí, sólo por Caitlin y porque básicamente me dí cuenta de que realmente me gustaba.                                                                        

Entre en la casa con la desgraciada suerte de darme cuenta de que todos los chicos estaban allí en el salón, armando barullo. Mamá se me acercó nada más verme llegar.                                                                                                     

-¿Cómo ha ido esa salida, cielo? –me dijo abrazándome por lo hombros.      

–Genial, mamá –en ese instante se oyó claramente el sonido de algo cayendo estrepitosamente al suelo; ambas pusimos los ojos en blanco- ¿se puede saber que hacen todos los chicos ahí?                                                                     

Probablemente mi madre no entendía que por todos los chicos yo sólo me refería a Justin.                                                                                                                        

–Pues eso, que se van a quedar a dormir todos; así que he tenido que sacar todos los colchones y sacos de dormir que teníamos por ahí. Aunque eso, sí, Chris está que no cabe en sí del gozo,… 
                                                           
Claro que Chris estaba encantado, al fin y al cabo, era Justin quién, junto a los otros, se iba a quedar a pasar la noche en nuestra casa,…                                   







                                                                                                                                           

1 comentario:

  1. Me encanta. ¡Está genial como siempre :3 !
    Siguiente por favor!
    Muchos besos cielo xoxo

    ResponderEliminar

CAPÍTULO 1

CAPÍTULO 1
Vuelve a casa por mí

¿Me sigues? Te seguiré ;D

¿Te gustó pasarte por el blog?

¿Leíste "Vuelve a casa por mí"? ¿Quieres más flash-back en ella?


Seguidores, ¡GRACIAS!